cirugía cáncer de mama

Una investigación muestra que la cirugía del cáncer de mama puede ser menos invasiva sin perder eficacia

Este trabajo expone un cambio de paradigma en la cirugía axilar del cáncer de mama tras el tratamiento neoadyuvante.

Un estudio internacional liderado por el Cancer Center Clínica Universidad de Navarra (CCUN) y llevado a cabo sobre 17.300 pacientes ha mostrado que la cirugía del cáncer de mama puede ser menos invasiva sin perder eficacia, para lo que se ha analizado la evolución en Europa de la cirugía axilar tras neoadyuvancia hacia el ganglio centinela durante el tratamiento.

Para llevar a cabo esta investigación en relación con el tumor maligno más frecuente en mujeres, los expertos han contado con la base de datos la Sociedad Europea de Especialistas en Cáncer de Mama (EUSOMA, por sus siglas en inglés), ya que se ha analizado este procedimiento quirúrgico en casos registrados entre 2010 y 2021 en 68 Unidades acreditadas de todo el continente.

Publicado en la revista especializada ‘Journal of Surgical Oncology’, este trabajo expone un cambio de paradigma en la cirugía axilar del cáncer de mama tras el tratamiento neoadyuvante, al observar un incremento significativo del uso de la biopsia del ganglio centinela (tanto en pacientes con afectación axilar al diagnóstico como sin ella), una técnica menos invasiva que permite reducir secuelas y mejorar la calidad de vida de las pacientes sin comprometer los resultados oncológicos.

Los datos estudiados reflejan una tendencia progresiva hacia procedimientos menos agresivos frente a otras técnicas como la linfadenectomía axilar, que implica la extirpación completa de los ganglios linfáticos, con una morbilidad mucho mayor. Esta estrategia “no supone un peor pronóstico, ni en términos de recidiva ni de supervivencia”, ha asegurado el cirujano del Área de Cáncer de Mama del CCUN, el doctor Antonio J. Esgueva.

Beneficio en la calidad de vida

Por contra, este cambio en los procesos sí arroja “un beneficio claro en la calidad de vida”, ya que “evita los efectos secundarios que la linfadectomía puede tener a diferencies niveles, como el linfedema, que provoca una hinchazón en el brazo y, actualmente, no puede corregirse quirúrgicamente”, ha continuado.

En este sentido, se ha comprobado que la biopsia del ganglio centinela como primer procedimiento quirúrgico en pacientes sin afectación ganglionar inicial ha pasado del 86 por ciento en 2010 al 94 por ciento entre 2016 y 2021. En el caso de las mujeres con axila afectada al diagnóstico, su utilización se incrementó del 25 al 40 por ciento en el mismo periodo.

“Esto significa que los resultados de los últimos estudios frente al cáncer de mama se están incorporando para el beneficio de nuestras pacientes, mejorando su calidad de vida y sin empeorar los resultados locales o de supervivencia”, ha explicado este representante del CCUN, centro que ha renovado la certificación europea de excelencia otorgada por EUSOMA, un reconocimiento que valida de forma periódica el cumplimiento de los estándares asistenciales más altos.

A juicio de Esgueva, pertenecer a esta sociedad científica permite garantizar a las pacientes “la mejor calidad asistencial”. La misma “nos da acceso a una base de datos de miles de pacientes para poder desarrollar nuevas líneas de investigación”, ha finalizado.

FUENTE: LA SEXTA

mamografía

María, 42 años y cáncer de mama metastásico: “Hay que hacer las mamografías a los 40”

Más de 50.000 mujeres piden que se adelante el cribado del cáncer de mama a los 40 años

Denuncian que hay comunidades que hacen las mamografías a partir de los 45 y otras a los 50: “El tiempo para curarte no puede depender de donde vivas”

Los testimonios lo dejan claro. Muchas, muchísimas mujeres, tienen cáncer de mama entre los 30 y los 45 o 50 años, sin que haya habido posibilidad de acceder al cribado de este tumor a través de una mamografía. En la mayoría de los casos, lo han detectado porque han notado un bulto y, en demasiadas situaciones, el cáncer estaba muy avanzado. Por eso, más de 50.000 personas, la mayoría mujeres, piden que se adelante la realización de mamografías en todo el territorio español a los 40 años (hay comunidades que lo establecen a partir de los 45 y otras, a los 50).

María Valera es una de las impulsoras de esta recogida de firmas a través de change.org, que mañana entregarán en el Ministerio de Sanidad.  Ha sido diagnosticada con cáncer de mama metastásico en estadio IV a sus 42 años: “Si me hubieran hecho pruebas antes, quizás tendría una opción de curarme”.

María teiene un hijo de 7 años que le pregunta “Mamá, ¿te vas a curar?”. Y ella no responde: “Le digo ahora vamos a jugar, porque eso es todo lo que le puedo prometer”, escribía María en su petición. “Conozco a muchas mujeres que han sido diagnosticadas con cuarenta y pico años, como yo, o incluso más jóvenes”.

Cada vez se diagnostica cáncer de mama en mujeres más jóvenes

A esta mujer le acompañarán otras diagnosticadas con cáncer de mama entre los 30 y los 46 años: “Queremos demostrar que somos muchos casos como María”.  Y es que, como dice la precursora de esta iniciativa, se observa una tendencia alarmante: cada vez se diagnostica cáncer de mama en mujeres más jóvenes”. “No podemos darnos cuenta de este cambio y mantener la edad de la primera mamografía en 50 años”, insiste.

María ha recogido más de un centenar de testimonios. Como Marina a quien le  detectaron con 30 años, cuando estaba embarazada. Tuvieron que adelantarle el parto para iniciar el tratamiento cuanto antes. Ahora está bien y acaba de tener a su segundo bebé. Acudirá mañana con ella y con su madre a la entrega de firmas.

“En Nochebuena nos mandó una foto feliz con su barriguita y el 28 de diciembre le encontraron un tumor maligno”, recuerda su madre. “Imagínate. Ver a tu hija en la flor de la vida, llena de energía, feliz porque va a ser madre por primera vez y recibir esa noticia… Yo sé que cuando dio a luz estaba contenta, pero también se estaba preguntando:¿Veré crecer a mi hijo?”

Esther también recibió su primer diagnóstico de cáncer de mama a los 31 años. El segundo, con 44

Nuria fue diagnosticada de cáncer de mama cuando tenía 46 y gracias a su seguro privado. Hace tres años de aquello y por la pública todavía no la han llamado para la primera mamografía: “Esto en la Seguridad Social me hubiera matado”.

Esther también recibió su primer diagnóstico de cáncer de mama a los 31 años. El segundo, con 44: “Rápidamente me hicieron pruebas y eso me salvó de tener un peor pronóstico”, recuerda. “Las revisiones y pruebas de detección precoz son sin duda vitales y más cuando se está adelantando la edad en el cáncer de mama”.

Desde la Sociedad Española de Oncología Médica (Seom) se reconoce el aumento de tumores en gente joven. Las cifras no son elevadas si se tiene en cuenta a toda la población, pero los oncólogos advierten del aumento de la incidencia del cáncer en adultos jóvenes y, en especial, entre los de 20 a 29 años, una tendencia que hace temer un incremento de la incidencia de tumores a medio plazo. Se estima que este año se diagnosticarán alrededor de 8.000 nuevos casos en adultos menores de 50, más en mujeres (4.800) que en hombres, sobre todo por el cáncer de mama, que afecta más a las mujeres, seguido del de tiroides, que afecta a ambos sexos.

FUENTE: LA VANGUARDIA