Cáncer de mama: Nuevas oportunidades en 52 ensayos clínicos

El diagnóstico a tiempo y el desarrollo de nuevos tratamientos han permitido aumentar la supervivencia del cáncer de mama, que puede llegar a superar el 90% de los casos en fases precoces. Los ensayos clínicos de terapias innovadoras constituyen nuevas oportunidades de acceso a las últimas estrategias contra el tipo de tumor más frecuente y más letal en la población femenina. Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2015 se diagnosticaron 27.747 cánceres de mama. En Sevilla, este año 2017 se registrarán previsiblemente en torno a 1.400 casos nuevos.

“En los últimos años, especialmente tras la secuenciación de los genomas tumorales de miles de pacientes, el conocimiento está creciendo a ritmo exponencial”, explica la oncóloga Ana Casas, coordinadora de Relaciones Institucionales del grupo de investigación Solti en cáncer de mama. En Sevilla, en estos momentos, permanecen activos 52 ensayos clínicos que están dedicados a la mama, en distintas fases y estadios de la enfermedad, según datos de la Consejería de Salud. Este volumen, y la calidad de los estudios, sitúan a los expertos sevillanos en la élite de la investigación en el ámbito estatal, pese a la limitación de los recursos. Según la SEOM, España es el cuarto país europeo con más ensayos clínicos activos en cáncer incluyendo a todos los tipos de tumores. En concreto y hasta el mes de agosto en España se han abierto 558 estudios.

“En realidad el cáncer de mama son varias enfermedades distintas y cada una de ellas se clasifica en diferentes subtipos”, añade Casas. Los ensayos clínicos abiertos están dirigidos a grupos muy seleccionados de pacientes que padecen tumores clasificados dentro de estos subgrupos, que comparten una biología molecular similar. El mayor conocimiento de la genética de cada tumor permite avanzar hacia terapias más personalizadas.

La Unidad de Mama del Hospital Virgen del Rocío, que coordina el doctor Manuel Ruiz, participa activamente en 25 ensayos clínicos para el diseño de tratamientos innovadores, entre los que destaca una nueva familia de fármacos (palbociclib, ribociclib y abemaciclib), denominados inhibidores de las ciclinas. Más de cien pacientes han participado en los ensayos clínicos activos con estos nuevos medicamentos en el Virgen del Rocío. “Esta familia de fármacos va a cambiar el tratamiento de las pacientes receptores hormonales positivos”, vaticina el doctor Ruiz, al explicar que “en estadios avanzados los nuevos fármacos aumentan de manera muy importante el tiempo en el que la enfermedad está controlada, de modo que mejoran la calidad de vida, y disminuyen los efectos tóxicos”. Palbociclib y ribociclib van a ser aprobados de manera inminente para el tratamiento de la enfermedad avanzada, un paso más para su inclusión en el arsenal terapéutico rutinario de las consultas de Oncología.

Para la aplicación de palbociclib en las fases iniciales de la enfermedad, el doctor Manuel Ruiz participa también en el ensayo Pallas, un estudio internacional (3.000 pacientes), en el que España se sitúa como el país con más pacientes reclutadas. “El Virgen del Rocío es uno de los centros más activos de España y en este grupo de hospitales también se incluye el Hospital Macarena”, precisa el doctor Ruiz. Este ensayo incorpora palbociclib en el tratamiento precoz del cáncer de mama.

El doctor Ruiz aclara que el cáncer de mama se clasifica en tres grandes grupos de enfermedades (HER2 positivas, en torno al 15% de los casos; receptores hormonales positivos, alrededor del 70%, y triples negativo, un 15% de los casos). “Para cada grupo hay ensayos clínicos abiertos, tanto en fases iniciales como en etapas avanzadas”, precisa el experto. El objetivo de los oncólogos es reducir la quimioterapia a la mínima expresión, mediante otras terapias que garanticen la eficacia y eviten los efectos tóxicos.

“La quimioterapia sistémica ataca al tumor, pero también lesiona al resto del organismo. El daño de la quimioterapia es más acentuado en el tumor y logra disminuirlo. Ante sus efectos el tumor tiene más dificultad para reparar el daño que el tejido sano”, explica el oncólogo Álvaro Montaño, al destacar que los ensayos son “una oportunidad para las pacientes de recibir tratamientos que, posiblemente, en el futuro serán parte de la terapia estándar”.

Otros ensayos activos en el Virgen del Rocío están dirigidos a pacientes HER 2 positivas. Entre estos estudios en fase III, una línea explora una nueva terapia basada en anticuerpos, sin necesidad de aplicar quimioterapia”, añade Montaño. Se estima que en torno al 15% de los cánceres de mama son HER 2 positivas. “En este grupo de ensayos se intenta identificar nuevas moléculas para que actúen también como tratamiento dirigido”, añade el coordinador. Para las pacientes con cáncer de mama triple negativo los ensayos persiguen introducir la inmunoterapia. La Unidad de Mama Virgen del Rocío está integrada por seis especialistas en Oncología (Manuel Ruiz, coordinador; Javier Salvador, jefe de servicio, y los doctores Álvaro Montaño, Rosario González, Marta Benavent y Alejandro Falcón), que atiende cada año en torno a 700 casos nuevos.

El Hospital Virgen Macarena también mantiene activos una veintena de ensayos clínicos en cáncer de mama. Uno de los ensayos activos lleva el nombre de Pangea y es coordinado a nivel internacional por el doctor Luis de la Cruz, jefe de servicio de Oncología Médica, y se basa en la inmunoterapia. Este tipo de terapias persigue la estimulación del sistema inmunitario para que el propio organismo actúe contra el tumor.

Otro ensayo clínico multicéntrico e internacional en el que participa el Hospital Macarena se denomina Olympia. El doctor Fernando Henao, como investigador principal de este estudio explica que, de momento, se han reclutado en Sevilla siete pacientes, siendo el Macarena el primer centro por el volumen de casos reclutados en el ámbito estatal. Olympia es un ensayo internacional dirigido a pacientes con cáncer de mama hereditario y en el que participarán un total de 1.200 pacientes en el ámbito mundial. “El estudio persigue comprobar la eficacia de un nuevo fármaco (olaparib), que ya se utiliza en cáncer de ovario, para prevenir las posibles recaídas tras un cáncer de mama hereditario”, explica el doctor Henao. Se estima que el cáncer hereditario representa al 10% de todos los tumores de mama. Las pacientes candidatas de participar en este ensayo en fase III son un subgrupo que presenta un alto riesgo de recaída debido a las alteraciones genéticas del tumor. Los resultados preliminares de este ensayo son prometedores tanto en términos de supervivencia como en calidad de vida y, previsiblemente, los estudios culminen en el primer semestre del próximo año.

El doctor Henao realiza también un estudio propio en el Macarena dirigido a los familiares sanos de pacientes con cáncer de mama hereditario. “Este estudio propio consiste en realizar un seguimiento exhaustivo de los familiares de pacientes de cáncer de mama hereditario para tomar medidas preventivas”, explica el especialista.

Artículo redactado por Noelia Márquez

Fotografía: Juan Carlos Vázquez

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La braquiterapia duplica el número de pacientes de oncología radioterápica

Un total de 95 pacientes han sido atendidos en el último año en oncología radioterápica, lo que supone doblar esta cifra gracias a la implantación de la braquiterapia, que es una nueva técnica menos invasiva y que mejora las tasas de curación, ha afirmado hoy la consejera de Salud, María Martín.

Martín ha participado en la inauguración de la XVII Reunión de Consenso del Grupo Español de Braquiterapia, de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica y la Sociedad Española de Física Medica, que se celebra en el Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR).

La consejera ha narrado que esta nueva técnica, incorporada en 2016 a la Unidad de Oncología Radioterápica en el Sistema Público de Salud de La Rioja, ha permitido disminuir los plazos de intervención de los pacientes con cáncer de mama en los que este tratamiento está indicado, al pasar de estancias anteriores de 25 días a dos días en cuatro sesiones.

Esta mejora favorece la calidad de vida del paciente, al exponerse al tratamiento de forma más efectiva, ya que la toxicidad a nivel de la mama se reduce, ha añadido en una nota.

La principal ventaja de la braquiterapia, ha explicado, se centra en el seguimiento de la intervención en tiempo real, lo que permite actuar con mayor precisión y manejar las dosis de la manera más adecuada para el paciente.

Además, facilita a los profesionales sanitarios la posibilidad de conocer la posición del tumor con precisión milimétrica y ofrecer este tratamiento a pacientes que tienen tumores más pequeños o, incluso, algunos que antes no se podían tratar.

Se ha referido a que el nuevo sistema permite realizar tratamientos de tumores ginecológicos y de partes blandas, esófago, cavidad oral, bronquios, mama, próstata y piel, con lo que se mejoran las tasas curación y se minimizan los posibles efectos secundarios.

El tratamiento con braquiterapia en cáncer de mama ofrece ventajas sobre radioterapia externa, como que el tumor puede ser tratado con dosis muy altas de radiación localizada, mientras que se reduce la probabilidad de un daño innecesario a los tejidos sanos circundantes, ha subrayado.

La XVII Reunión de Consenso del Grupo Español de Braquiterapia busca profundizar y lograr un consenso sobre la técnica conocida como irradiación parcial del cáncer de mama con braquiterapia, modalidad alternativa al tratamiento de este tipo de enfermedad en Europa desde enero de 2016.

En la reunión participaron más de un centenar de especialistas de catorce comunidades autónomas y oncólogos de los diez hospitales que acometen esta técnica.

 

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El cáncer de mama gestacional presenta más mutaciones genéticas

Un estudio del Grupo Geicam de Investigación en Cáncer de Mama ha constatado que las pacientes con cáncer de mama gestacional (aquel que se desarrolla en embarazadas, durante la lactancia o en el primer año postparto) presentan con mayor frecuencia mutaciones en los genes vinculados a cáncer de mama hereditario, según se dio a conocer en el Congreso de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Según informó la SEOM, en esta investigación han participado 70 pacientes pertenecientes a tres centros españoles: el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, el Instituto Valenciano de Oncología (IVO) y el Hospital Clínico Universitario de Valencia.

El investigador principal del estudio y director de la Unidad de Mama e Investigación Clínica del centro cordobés, el doctor Juan de la Haba, aseguró que “estos datos pueden tener importancia en el asesoramiento genético de mujeres que han tenido cáncer de mama gestacional y para todas aquellas que presentan mutaciones en BRCA1 y 2 (genes vinculados al tumor hereditario) y desean tener hijos”.

El trabajo de Geicam también confirma que cerca de la mitad de los casos de cáncer de mama gestacional presentan tumores con subtipo Basal-like (identificado mediante un test de expresión multigénico), que en su mayoría se caracterizan por la ausencia de expresión de receptores hormonales y HER-2. Este hallazgo da pie a profundizar en las posibles causas por las cuales el embarazo, para estas mujeres, se convierte en una condición biológica de mayor riesgo para el desarrollo de tumores de mama.

El cáncer de mama gestacional es una situación clínica poco frecuente, representando del 6 al 15% de los tumores de mama en pacientes con edades comprendidas entre los 20 y los 44 años. Tal y como explicó el doctor De la Haba, “en las pacientes que desarrollaron el cáncer durante el embarazo, la edad media del primer embarazo es superior (32 frente a 26 años). Los tumores que se desarrollan durante la gestación tienen una mayor actividad proliferativa y una menor expresión de receptores hormonales. A pesar de ello, hasta el 90% concluyeron satisfactoriamente la gestación”.

Los expertos destacaron que el embarazo representa un factor protector frente al cáncer de mama cuando se produce a edades tempranas. Sin embargo, pasados los 30 años la gestación está asociada a un incremento del riesgo de desarrollar un tumor.

Según señaló el doctor De la Haba, “la maduración del tejido mamario finaliza con el primer embarazo y la lactancia. De esta forma, cuando la gestación se retrasa -algo frecuente en las sociedades occidentales- las células han estado expuestas a diferentes carcinógenos durante mucho tiempo y es posible que el embarazo estimule el crecimiento anómalo de esas células ya dañadas previamente”.

 

http://ecodiario.eleconomista.es/sociedad/

El cáncer de mama en hombres es menos frecuente, pero también existe

El cáncer de mama en hombres es mucho menos común que en mujeres, pero también ocurre. De hecho, representa el 1% de los cánceres de mama y, además, puede aparecer a cualquier edad.

 En Canadá, por ejemplo, 230 hombres desarrollan cáncer de mama cada año y 60 de ellos fallecen, según la Sociedad Canadiense del Cáncer.

Como sucede en el caso de las mujeres, una detección temprana del cáncer de mama es fundamental para lograr una evolución positiva. Según indica la Sociedad Canadiense del Cáncer, cuando a un hombre se le diagnostica cáncer de mama en fase I tiene una tasa de supervivencia del 96% para los siguientes cinco años. En contraste, cuando la enfermedad se detecta en la fase IV, esa tasa se reduce al 24%.

Por ese motivo, es importante que también los hombres conozcan los factores de riesgo del cáncer de mama y cuáles son los síntomas a los que deberían prestar atención para ir al médico. A continuación se incluye la información esencial para conocer mejor esta enfermedad relativamente infrecuente, pero peligrosa.

Los hombres también tienen tejido mamario

Todo el mundo nace con una pequeña cantidad de tejido mamario. En el caso de las mujeres, se desarrolla en la pubertad. En los hombres no se desarrolla, pero tampoco desaparece. Los hombres trans también tienen tejido mamario y, por ello, conviene que se mantengan atentos a posibles síntomas de cáncer de mama. Los trans, las personas de género no binario y las mujeres deberían hablar con un profesional sanitario para conocer su perfil de riesgo personal.

¿Qué tipo de cáncer de mama puede desarrollar un hombre?

Según la Clínica Mayo, existen tres tipos de cáncer de mama que pueden desarrollar los hombres: carcinoma ductal, carcinoma lobulillar y la enfermedad de Paget del pezón. El carcinoma ductal, que se empieza a desarrollar en los conductos de leche, supone la práctica totalidad de los casos de cáncer de mama que puede padecer un hombre. El carcinoma lobulillar surge en las glándulas mamarias y es muy infrecuente entre los hombres porque tienen muy pocos lobulillos. Por su parte, la enfermedad de Paget del pezón es otro tipo muy infrecuente de cáncer de mama que se inicia en los conductos de leche y se extiende hasta el pezón, cuya piel empieza a escamarse y desarrollar costras.

Factores de riesgo en los hombres

El cáncer de mama en hombres es más común entre los de edad avanzada, según señala la Clínica Mayo, y alcanza su máxima incidencia en el intervalo de 68 a 71 años. Quienes toman medicamentos que contienen estrógenos están sometidos a un riesgo mayor, así como sucede con los que tienen antecedentes familiares. Las enfermedades del hígado, de testículos, la obesidad, la exposición a una radiación elevada y padecer el síndrome de Klinefelter son otros factores de riesgo en los hombres, según la Sociedad Americana contra el Cáncer.

Los síntomas pueden variar

Un bulto o inflamación, normalmente indoloros (pero no siempre), secreción del pezón, piel más arrugada, pezones invertidos o hundidos, enrojecimiento o descamación del pezón son los síntomas principales del cáncer de mama en hombres, según la Sociedad Americana contra el Cáncer.

Atención a los indicios de propagación

El cáncer de mama en hombres puede propagarse más allá del tejido mamario, hasta los ganglios linfáticos o incluso más, según advierte la Sociedad Americana contra el Cáncer. Si el cáncer se propaga, también puede notarse un bulto o una inflamación en los ganglios linfáticos de las axilas o alrededor de la clavícula, aunque no se note nada en el pecho en sí.

Si los ganglios linfáticos se inflaman más de lo normal, es recomendable ir al médico.

Otras posibles causas de estos síntomas

Hay que tener en cuenta que no toda inflamación en el pecho está causada por el cáncer. Muchas pueden estar causadas por una ginecomastia, un aumento de tamaño del tejido mamario causado por un desequilibrio hormonal. Esta afección no es mortal.

La importancia de ir pronto al médico

Cuando la enfermedad se detecta pronto, la evolución prevista es muy positiva, sobre todo si aún no se ha extendido más allá del tejido mamario. Sin embargo, muchos hombres tardan en ir al médico debido a varias razones.

Por ejemplo, por vergüenza de algunos síntomas como el desarrollo del tejido mamario o incluso el desconocimiento de que el cáncer de mama también puede afectar a los hombres.

¿Importan los genes BRCA?

Los genes BRCA reciben este nombre a partir de las primeras letras de Breast Cancer (cáncer de mama en inglés). Mucha gente sabe que las mujeres con el gen BRCA2 corren un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama o de ovarios, pero no todo el mundo es consciente de que los hombres también pueden heredar ese gen, que incrementa el riesgo de padecer cáncer de mama y de próstata.

Si alguno de tus padres o hermanos tiene el gen BRCA2, puedes hablar con algún asesor genético para conocer mejor tu situación y qué pruebas conviene que te hagas.

Obtención de diagnóstico

El proceso para diagnosticar el cáncer de mama en hombres es parecido al de las mujeres: palpaciones en busca de bultos o inflamaciones, biopsias para comprobar si hay tejido canceroso, mamografías y exámenes por ultrasonido en busca de anomalías.

Si se detecta tejido canceroso, es necesario someterse a más pruebas para determinar qué clase de cáncer es y en qué estadio se encuentra. Solo entonces se puede saber cuál es el tratamiento más adecuado.

Tratamiento del cáncer de mama en hombres

Las opciones de tratamiento dependen de diversos factores, como el tipo de cáncer, el estadio de la enfermedad, tu historial médico particular y tus propias preferencias. Los tratamientos más frecuentes suelen ser una intervención quirúrgica, quimioterapia, radioterapia y terapia hormonal.

 

http://www.huffingtonpost.es

Cuando el cáncer de mama acompaña al embarazo

Cristina es la cara amable, enérgica y optimista de una doble realidad que le toca vivir a un pequeño porcentaje de mujeres. Inmersas en la emoción que supone el día a día de un embarazo, alrededor de una de cada 3.000 gestantes tiene que afrontar el inesperado y difícil diagnóstico de un cáncer de mama. Hasta hace 10-15 años, esta situación suponía un motivo de controversia y en muchos casos se recomendaba interrumpir el embarazo. Ahora, sin embargo, la evidencia científica demuestra que se puede tratar eficazmente a la madre manteniendo la seguridad del feto, incluso con ciclos de quimio (a partir del segundo trimestre).

Un mensaje que Santiago Lizarraga, jefe de Ginecología y Obstetricia del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, supo transmitir a Cristina (que tenía 35 años) mientras le explicaba su diagnóstico y también a lo largo de todo el proceso, junto con el resto del equipo médico. “Recuerdo al recibir la noticia la sensación de vértigo e incredulidad mezcladas, pero en ningún momento sentí que mi bebé pudiera estar en peligro”.

De esto hace casi dos años, la edad que está a punto de cumplir su pequeño, Pablo (el 3 de noviembre), su segundo hijo. Aproximadamente a los cinco meses de la gestación, Cristina palpó un pequeño bulto en su pecho derecho. Durante esta etapa, “la mama sufre transformaciones y cambios que son absolutamente normales porque se está preparando para la lactancia”, argumenta Miguel Martín, jefe del servicio de Oncología Médica del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). De ahí la complejidad de la detección, sumado a que “además, no pueden realizarse técnicas radiológicas”. La ecografía mamaria sí se puede utilizar, agrega el oncólogo, “aunque da información incompleta en ausencia de la mamografía (que está contraindicada en el embarazo)”. En cuanto a la Resonancia Magnética Nuclear de mama, “en teoría no debería ser dañina sobre el feto, aunque no se dispone de gran experiencia y se intenta evitar, particularmente durante el primer trimestre”.

Tras una revisión, “me hicieron una punción y después una biopsia. Los 10 días de espera hasta saber los resultados sobre qué tipo de cáncer era fueron difíciles, pero después, todo fue muy dinámico y la comunicación muy fluida. El equipo médico me escuchaba y tenía en cuenta mis preferencias. Por ejemplo, yo no quería quimioterapia y se respetó”. Resulta clave en estos casos que “el abordaje sea multidisciplinar y en hospitales grandes y especializados”, señala Lizarraga. La planificación del tratamiento debe ser consensuado y atendido entre el obstetra, el ginecólogo, el oncólogo, el médico radioterápico y también el psicólogo.

Juntos, deben valorar los distintos escenarios. No es lo mismo un diagnóstico al principio de la gestación que en las últimas semanas. “Durante el primer trimestre, la quimio no es una opción segura. A partir del tercer mes, sí se puede utilizar”, apunta el oncólogo del Gregorio Marañón. Está demostrado que ciertos medicamentos de quimioterapia no incrementan el riesgo de defectos o muerte del feto, ni problemas de salud tras el nacimiento del bebé si se administran en el segundo y tercer trimestre. Lo más frecuente, aclara Martín, “es detectar estos tumores en el segundo trimestre”.

Un tratamiento a medida

A cada paciente se le diseña un ‘traje’ a medida en función de sus circunstancias y las características del cáncer. Se evalúa la rapidez con la que crece, la probabilidad de que se puede diseminar a otras partes del cuerpo y la eficacia de distintos tratamientos. Superado el primer trimestre, existe la opción de la quimio y también la cirugía. Sin embargo, la terapia hormonal, la dirigida o personalizada y la radioterapia no se ofrecen porque sí pueden afectar al desarrollo del bebé.

En el caso de Cristina, y teniendo en cuenta que ella descartaba la quimio y que el bulto había crecido, el plan era la cirugía. Normalmente se emplea más la mastectomía (extirpación completa del seno), ya que la cirugía conservadora (elimina sólo la parte afectada) requiere radioterapia posterior y ésta está contraindicada durante el embarazo. Pero Cristina ya se encontraba en las últimas semanas de gestación, así que después de “unas inyecciones para madurar los pulmones del bebé en caso de adelantarse el parto, me quitaron el bulto. La cirugía fue excelente. Sólo tengo una rayita minúscula, como una estría”. Tras la operación, aguantaron hasta la semana 35 para inducir el parto y empezar con los ciclos de quimio y las sesiones de radioterapia.

El pequeño Pablo nació con 3,030 kilos. “No necesitó incubadora y nos lo llevamos a casa con nuestro hijo mayor a los dos días. Todo transcurrió con normalidad”, recuerda emocionada. Ya preparada para continuar con la segunda parte del tratamiento, uno de los oncólogos le propuso congelar sus óvulos si no descartaba la idea de tener un tercer hijo y, como a Cristina le gustan las familias numerosas, se sometió a este proceso. Así que antes de comenzar con la quimio, se preparó con una medicación hormonal para la extracción de sus óvulos y la consiguiente congelación. En este punto, puntualiza Lizarraga, cabe subrayar que “conviene esperar un tiempo desde el final del tratamiento oncológico hasta un nuevo embarazo”.

Entre las principales dudas, aparte de preocuparse por la posibilidad de que el tratamiento repercuta en el feto, de que deje de crecer, tenga malformaciones o incluso aumente el riesgo de morir, muchas mujeres se preguntan si quedarse embarazadas después de este capítulo oncológico aumentará las probabilidades de volverlo a sufrir. En este sentido, “el embarazo no es un factor de riesgo que favorezca el desarrollo de un tumor maligno”, según los expertos. De hecho, argumenta Martín, “numerosos estudios confirman que las mujeres que se quedan embarazadas después de tener un cáncer de mama tienen el mismo pronóstico, si no mejor, que el de las de la misma edad que no se quedan embarazadas. Obviamente, mientras no coincida con tratamientos quimioterápica, con trastuzumab u hormonoterápico adyuvantes”. También “les aclaramos que los tratamientos de elección en estas circunstancias no son menos eficaces”.

En la quimio, “he tenido la suerte de no tener efectos como los vómitos. Sólo se me cayó el pelo, tenía uno o dos días de malestar general. Por lo demás, he podido hacer una vida normal. Después, con las 33 sesiones de radioterapia, no tuve molestias”. Acabó el tratamiento en mayo de 2016 (aunque ahora continúa con un tratamiento hormonal que se suele mantener entre cinco y 10 años) y las revisiones ya son cada seis meses. Hoy está contenta y agradecida por el trato excepcional de un equipo de médicos sensibilizado que consiguió que se tomara este proceso como una carrera de obstáculos y metas cortas, sin dramatismo, con tranquilidad y confianza.

En la mayoría de los casos, parte del tratamiento se pospone hasta que nace el bebé. A Cristina le esperaba la quimio y la radioterapia y a otras mujeres que se someten a la cirugía completa, la reconstrucción del pecho. A pesar de ser el segundo tipo de tumor maligno más frecuente durante el embarazo, “en un alto porcentaje, el tratamiento consigue que la madre y el bebé superen con éxito el procedimiento”, señala el ginecólogo.

 

http://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/

¿Qué tiene que ver un cojín en forma de corazón con el cáncer de mama?

María está emocionada. Hace unos días le operaban de un tumor en el pecho y hoy puede decir oficialmente que ha vencido al cáncer. El pasado mes de marzo le diagnosticaron un cáncer de mama en ambos senos y el 19 de octubre, el proceso llegó a su fin. Sin duda, un día simbólico pues ese jueves se celebra el Día Mundial contra esta enfermedad.

Falta recuperarse de las heridas, físicas y mentales, que deja una operación de tal magnitud, aunque se hace más llevadero con el cojín que coloca bajo su brazo. Se trata de una almohadilla en forma de corazón que le entregó su oncóloga, la doctora Cati Falo, el mismo día que empezaba la quimioterapia en el Institut Català d’Oncologia (ICO), de Hospitalet de Llobregat, en Barcelona.

Este presente no fue ninguna casualidad, pues muchas de las pacientes de ese hospital, así como de la mayoría de centros sanitarios de España, reciben el mismo cojín. “Por norma general, lo entregamos a las pacientes que han sido intervenidas con una linfadenectomia, esto es un procedimiento quirúrgico en el que se extraen los ganglios linfáticos de la axila”, explica la doctora Falo.

Se trata de un proyecto con una larga trayectoria internacional que se empezó a extender hace unos años en nuestro país. Todo empezó con Janet, una enfermera que fue operada en 2001 en Tennesse (EE.UU.). Como regalo, sus tías le cosieron una almohada para poner debajo del brazo y proporcionarle confort. De este modo, le daba protección de golpes accidentales, mantenía sus músculos más relajados y, como consecuencia, disminuía el dolor. El alivio llegó a ser tal que, tras su operación, la introdujo en su hospital.

Una mujer cose una almohada en forma de corazón para posteriormente entregárselo a una paciente

Su oncóloga comprobó la verdadera eficacia y comodidad que aportaban a sus pacientes dichas almohadillas, y, junto con Janet, empezaron una pequeña red de voluntarias. Todas ellas se habían curado del cáncer de mama y estaban dispuestas a coser cojines y entregarlos gratuitamente a mujeres que empezaban en este camino, lleno de piedras, pero del que se puede salir con una rápida detección. La iniciativa llegó incluso a un congreso médico que se celebraba en EE.UU. Allí, Janet regaló su invento a una compañera, Nancy Friis, que se encargó de extender “la genialidad” por Dinamarca y el resto de Europa.

La doctora Falo explica a La Vanguardia su utilidad de una forma más técnica: “Es una iniciativa sencilla pero con mucho valor práctico y emocional. Por un lado tiene la utilidad de mantener la extremidad en alto para evitar el limfedema y las complicaciones que pueden derivarse y a su vez es un gesto hacia la mujer que se siente cuidada y comprendida”.

En España, la encargada de importar la idea en 2010 fue María José Loly de Cooman, popularmente conocida como Micky, razón por la esta iniciativa en nuestro país lleva como nombre Proyecto Micky. Desde entonces, se han creado más de 290 grupos de mujeres que cosen y reparten cojines por los hospitales. “Yo he hecho 3.760 almohadas y todavía me emociono cuando entrego una. Porque todas van acompañadas con una frase de ánimo y de esperanza”, explica María José.

Lo bonito del proyecto es que no solo ayuda al descanso físico, sino que pone en contacto a diferentes pacientes. Toda aquella o aquel que se haya curado es bienvenido a tejer un presente para otra compañera que empiece el largo camino. La iniciativa ayuda a que los pacientes no se sientan solos, pues la almohada los conecta. María está deseando recuperar sus fuerzas al 100% para poder ponerse manos a la obra con otro de estos corazones. “En cuanto pueda, iré a buscar telas bonitas y me pondré a ello”, confiesa.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres occidentales. En nuestro país se diagnostican alrededor de 25.000 nuevos cánceres de mama al año y la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) alerta de que 1 de cada 8 mujeres sufrirá esta enfermedad a lo largo de su vida.

 

http://www.lavanguardia.com/vida/

 

 

Terapias a la carta, el futuro contra el cáncer de mama

El 19 de octubre se conmemora el día internacional de lucha contra el cáncer de mama. Se trata del tipo de tumor más frecuente en las mujeres. Se estima que en la provincia de Castellón se diagnostican cada año unos 250 nuevos casos y la mayoría de ellos son tratados en el Instituto Oncológico del Hospital Provincial, pues requieren valoración oncológica. En ese sentido, el director del Instituto Oncológico del Hospital Provincial de Castellón, Carlos Ferrer, considera que el futuro de cáncer de mama es el tratamiento personalizado adaptado a cada paciente, ya que resulta más eficaz, menos tóxico y, por tanto, consigue una mejor calidad de vida. «Con los tratamientos personalizados se mejora la respuesta al tratamiento y, por tanto, se reducen sus efectos adversos», señala Ferrer al respecto del futuro de los tratamientos de esta patología.

Los tratamientos sistémicos -según Ferrer- son cada vez más personalizados, pues se ajustan a los factores de riesgo clínicos y a la clasificación molecular del cáncer de mama de cada paciente y, en aquellos casos en los que la suma de estos factores no sea suficiente para determinar si un tratamiento va a ser indicado o no, se dispone de las plataformas de diagnóstico molecular.

TEST GENÉTICOS // El doctor Ferrer ha subrayado que el análisis de los genes permite determinar si a una paciente le resultará útil un determinado tratamiento de quimioterapia, ya que los test genéticos permiten discernir en casos dudosos la respuesta prevista en cada paciente. De esta forma, los especialistas pueden seleccionar el tratamiento individualizado para cada paciente.

En cuanto a los tratamientos locales como la radioterapia, ya se tiene evidencia de que en algunos casos no será necesaria la irradiación de toda la mama tras la cirugía conservadora. «En aquellos casos más favorables, la irradiación del área donde se localizaba el tumor con un margen de 2 centímetros va a ser suficiente y nos permitirá que la paciente reciba la irradiación en menos tiempo y sobre menos tejidos».

«Todos estos cambios nos van a permitir ser más eficaces y reducir la toxicidad a medio y largo plazo, pues los tratamientos no están exentos de toxicidad y hay que actuar para reducirla» , explica el doctor Ferrer, quien destaca que «en el manejo del cáncer, menos tratamiento es mayor calidad de vida».

El Hospital Provincial de Castellón estrenará esta semana un mamógrafo digital directo, con sistema de tomosíntesis y un ecógrafo que van a permitir una notable mejora en el diagnóstico del cáncer de mama. Según las previsiones, los equipos llegaron al centro el día 16 y, tras la puesta en funcionamiento, podrán realizarse las primeras exploraciones unos tres días después. Tras la avería del actual equipo y constatarse que no podría repararse el nuevo equipo asumirá en primer lugar las mamografías pendientes. El Provincial ha invertido 341.000 euros en este equipo de alta gama y un ecógrafo.

 

http://www.elperiodicomediterraneo.com/

Diagnosticar el cáncer de mama podría ser más fácil gracias a un marcador sanguíneo

Una investigación científica ha logrado identificar un nuevo marcador sanguíneo que podría ser clave para diagnosticar el cáncer de mama en las fases precoces de la enfermedad.

Así lo recoge la revista científica Clinical Traslacional Oncology, de reconocido prestigio en el campo de la Oncología, en un artículo del Servicio de Oncología del Hospital Juan Ramón Jiménez y la Universidad de Huelva.

El estudio ha sido codirigido por el jefe de la Unidad de Oncología del Hospital Juan Ramón Jiménez, Juan Bayo, y el doctor en Biología Celular de la Universidad de Huelva, Francisco Navarro, con la participación del facultativo del Servicio de Análisis Clínicos del centro sanitario, Miguel Ángel Castaño. Asimismo, ha contado con la colaboración de otros profesionales de estos servicios, de la Unidad de Cirugía de Mama del Hospital Juan Ramón Jiménez y la fundación Fabis.

El cáncer de mama es la neoplasia femenina más frecuente en el mundo desarrollado, con 26.000 nuevos casos al año solo en nuestro país. El objetivo de esta investigación ha sido la búsqueda de un marcador sanguíneo que se elevara en las fases precoces del cáncer de mama y sirviera como complemento al programa de detección precoz. Para ello, se ha estudiado la utilidad de un grupo de los marcadores tumorales que se vienen aplicando de manera habitual, así como otros marcadores experimentales menos conocidos. Asimismo, de manera complementaria se ha realizado un estudio epidemiológico de las participantes.

En este estudio han participado un total de 126 mujeres. De ellas, 63 eran pacientes con cáncer de mama precoz, es decir, con tumores localizados incipientes (microscópicos o de pequeño tamaño) sin afectación axilar, de manera previa a su intervención quirúrgica; y otras 63 eran mujeres sanas. A todas ellas se les realizó una analítica de sangre para estudiar los valores que tenían en un total de diez marcadores (siete de ellos rutinarios -de uso común en el estudio del cáncer- y otros 3 experimentales -al no tener aún un uso definido como marcador tumoral).

En el análisis de los resultados se encontró la existencia de un marcador muy sensible que se elevó en el grupo de pacientes afectadas de cáncer. Este marcador experimental, denominado 8-OHdG, es un derivado del nucleótido guanosina, producido cuando esta molécula es sometida al proceso químico de estrés oxidativo presente en el inicio de la enfermedad a nivel celular.

Se trata de la primera vez que se estudia este marcador en diagnóstico precoz del cáncer de mama. Otras investigaciones realizadas hasta ahora se centraban en fases más avanzadas de la enfermedad, por lo cual, estos resultados abren un nuevo campo de estudios a nivel internacional al ser un factor de riesgo independiente de la enfermedad y las personas con niveles más elevados de este marcador tienen un 1,5 más riesgo de padecer un cáncer de mama que aquellas que tienen los valores más bajos.

Además, en esta misma investigación se ha mejorado aún más la capacidad predictiva del cáncer de mama aportada por este marcador en solitario, con el diseño de un modelo matemático compuesto por otros cuatro marcadores, que eleva las posibilidades de la detección hasta alcanzar un potencial diagnóstico del 92%.

Esta fórmula aporta “un excelente resultado” al ser capaz de predecir la existencia de cáncer de mama en un alto porcentaje de las pacientes en la fase precoz, con una seguridad muy elevada. Por tanto, con una simple extracción sanguínea podría conocerse si una paciente con una mamografía sospechosa tiene o no cáncer de mama. Un resultado analítico que serviría para decidir si procede realizar una biopsia quirúrgica confirmatoria del diagnóstico o simplemente un seguimiento radiológico periódico de manera preventiva.

Por otro lado, en el análisis epidemiológico efectuado a todas las mujeres estudiadas, sanas o con enfermedad, resultaron variables de riesgo significativas para la enfermedad, la edad, la menopausia, la falta de ocupación laboral, un elevado de índice de masa corporal (IMC) y los niveles bajos de vitamina D, coincidiendo con los grandes estudios epidemiológicos publicados hasta ahora en la comunidad científica.

En la actualidad se está diseñando una investigación a mayor escala que permita definir con más exactitud cuáles son los valores de este marcador en mujeres sanas y en mujeres con la enfermedad, que permitiría su utilización en la práctica clínica diaria.

En esta segunda fase confirmatoria se prevé medir el estrés oxidativo y, en concreto, el marcador 8-OHdG en pacientes con cáncer de mama en las distintas situaciones clínicas de la enfermedad, como son, el diagnóstico precoz, el inicio del tratamiento, el período de seguimiento o la enfermedad avanzada. Asimismo, puede ser el inicio de nuevos estudios en otras patologías oncológicas que compartan historia natural y condiciones clínicas que permitan un diagnóstico precoz como son el cáncer de colon o el cáncer de próstata, también con una elevada incidencia.

 

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‘La Teta Lisa’ busca desdramatizar el cáncer de mama

Cada año, unas 26.000 mujeres son diagnosticadas de cáncer de mama en España. La obra teatral ‘La Teta Lisa’ busca, desde el humor y la cotidianidad, desdramatizar esta angustiosa realidad. A través de Olivia -magistralmente interpretada por Cybele Buffile– nos ponemos en la piel de una mujer cuyo único deseo es seguir con la misma vida que tenía cuando le diagnosticaron el tumor.Algo imposible, como ya le adelantaron las mujeres en las que se basó la autora de la obra, Rosa J. Devesa. En la sala Mirador, en Madrid, hasta el 29 de octubre.

Olivia se horroriza cuando tiene que pisar el hospital público. Su ginecóloga del seguro privado la ha derivado allí para que le hagan unas pruebas. Un simple trámite, piensa la protagonista, que no sabe que su vida va a cambiar para siempre. Olivia encarna a cualquiera de las 26.000 mujeres que son diagnosticadas de cáncer de mama al año en España y que, aunque sobreviven y superan la enfermedad, nunca volverá ser lo mismo. Este es el arranque de la obra de teatro ‘La Teta Lisa’ , una producción de SaludARTE que nos da un tirón de orejas a todos: familiares, amigos y hasta los médicos especializados.

Rosa J. Devesa ha intentado aunar muchas de estas vivencias en una obra con dos objetivos fundamentales: romper tabúes y desdramatizar esta situación. “Mi profesor de dramaturgia me pidió que hiciera un ejercicio respecto al cáncer de mama. Iba a la biblioteca todos los días, cogía mi pila de libros y estudiaba la parte más sanitaria de la enfermedad. Un día, al coger los libros, me di cuenta de que la bibliotecaria me miraba con pena, y algo en mi cabeza saltó: así es cómo se deben sentir todos los días las mujeres con cáncer”. Por eso dio un giro a su obra, que si bien es concreta en términos médicos, se centra por completo en lo que su supone emocionalmente para la mujer que lo padece.

Devesa se puso a investigar en otra biblioteca: la de la vida. “Desgraciadamente no me fue difícil contactar con mujeres que habían pasado o estaban luchando aún con el cáncer. A través de los pedacitos de vidas de ellas, creé a Olivia”, comenta la autora de la obra, que tardó más de tres años en que su proyecto se hiciera realidad y se estrenara el pasado viernes en la Sala Mirador de Madrid. Antes, el proyecto ya se pudo ver en citas puntuales en varios municipios de Cataluña y Madrid, pero no contaban aún con Cybele Buffile, la actriz que da vida a Olivia.

El viaje por la enfermedad, en su piel

Unas reacciones que se extienden al público que en estos días ha acudido a ver la representación. “Nos cuenta Cybele que mucha gente se sorprende al verse reflejada en esas amigas, vecinas o conocidas que empiezan a tratar de forma diferente a Olivia al enterarse de que está enferma”, explica Devesa, farmacéutica reconvertida a dramaturga, que insiste en que esta obra no tiene que tener un público concreto relacionado con el cáncer. “Queríamos romper con esa idea. Es una cosa de la que tenemos que hablar todos, porque normalizando eliminamos tabúes para las personas que la sufren”.

Tabúes que son muchos empezando por que les quiten elementos asociados con la identidad femenina como puede ser un pecho, en primer término, o el pelo. “Ellas se alegran de estar vivas, pero el hecho de que esta enfermedad sea tan visible para los demás es muy duro. Puedes estar enferma de algo más grave y el resto te trata igual”, reflexiona Devesa, que ha logrado plasmarlo en la obra sin que haya más actores ni actrices que la protagonista. Mérito también de Buffile, que siendo un monólogo la obra, es capaz de manejar sola cambios de vestuarios y de escenografía y no solo de registros. Que sea posible y que resulte tan bien es mérito de la directora, Laya Martí, que, como reconoce Rosa J. Devesa, ha recortado lo suficiente de la obra original como para que sea posible realizarla, y al escenógrafo Ricardo Devesa, que con solo tres elementos principales nos sumerge en escenarios tan diferentes como una casa, una hospital, un parque infantil y hasta una discoteca.

Uno de los momentos más importantes de la obra, el diagnóstico, cuenta con uno de los elementos más diferenciadores de la obra: la coreografía. Esta, gracias a Ramon Oller, nos transporta -junto con la ambientación musical de Dani Campos- a la pesadilla en la que se sumerge la protagonista al enfrentarse a la realidad. Pruebas médicas, calendarios de locura y la aptitud del personal médico, que no siempre ayuda. “Mi mama es antiprotocolaria”, grita la protagonista en un momento de desesperación ante el médico, que parece estar leyendo un manual de montar muebles. Se trata de la primera de las cinco fases del duelo -negación, ira, negociación, depresión y aceptación- que se abordan de una forma desdramatizada y con humor en La Teta Lisa.

El tatuador de pezones

Uno de los aspectos menos conocidos del cáncer de mama es el referido a lo que se tienen que someter las mujeres que desean reconstruirse el pecho amputado. Injertos de piel, cauterización de las cicatrices, operaciones y operaciones, y la creación de un pezón artificial. También es necesario pigmentar la piel de alrededor. “Estuve investigando y encontré que había un tatuador en EE UU especializado en esto, que era conocido como el Leonardo da Vinci de los pezones”. De ahí -y aunque en la versión final no aparezca este sexto personaje- que lo primero que vea el espectador al entrar a la sala sea la Mona Lisa. “Me di cuenta de que la La Gioconda no tiene cejas y tiene la mano hinchada. Por un momento dudé de si en la época habría quimioterapia, porque son los mismo síntomas que muchas mujeres padecen”, explica sorprendida Rosa Devesa. Aunque estos rasgos se deben a una moda estética del momento, la autora lo aprovechó como símil en el que se mira la protagonista al principio, pero sobre todo al final de la obra: Ambas, con un cristal de seguridad reforzado interponiéndose entre la gente y ellas; y ambas con un gesto de felicidad mezclado con tristeza y enfado.

Una con la Mona Lisa, y la otra con La Teta Lisa.

 

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La estética sí importa en el cáncer de mama: sujetadores postcirugía

La novedad de este lanzamiento son sujetadores postquirúrgicos pensados para mujeres con cáncer de mama que aún se están recuperando de una mastectomía reciente. Además, los beneficios obtenidos con la colección Post-Surgery Bras durante la temporada Otoño-Invierno 2017 se destinarán a ofrecer, de manera gratuita, el tratamiento de fertilidad para pacientes oncológicos que lleva a cabo la Fundación Dexeus Mujer.

“El objetivo es que los pacientes oncológicos jóvenes conozcan estas iniciativas, porque la mitad no están informados de las posibilidades”, advierte el doctor Pedro N. Barri, presidente de Dexeus Mujer. También cuenta que en este tiempo han podido tratar a 88 mujeres que han deseado preservar su fertilidad, 18 de las cuales han acudido ya a por sus óvulos. Y diez de ellas ya han dado a luz o están embarazadas en la actualidad.

El doctor también ha reivindicado que esta faceta forme parte del abordaje del tratamiento del cáncer. “Las mujeres también pensarán: si mi médico dice que le preocupa mi fertilidad es porque cree que voy a sobrevivir”.

La estética es fundamental a la hora de afrontar la enfermedad. “En el mercado hay pocos modelos de sujetador postquirúrgico y su precio suele ser elevado. Además, es necesario acudir a una ortopedia para conseguirlo, algo ajeno al proceso natural en la compra de ropa interior”, destaca Eva Romeo, directora general de Women’secret.

Estos modelos permiten a las mujeres seguir acudiendo a su tienda de siempre y encontrar modelos más estéticos y asequibles, pensados específicamente para su utilidad y comodidad. “El objetivo es que se vuelvan a sentir femeninas y guapas”.

La colección de sujetadores

El lanzamiento está compuesto por dos modelos de sujetadores, uno en microfibra y otro en algodón, con detalles de encaje, diferentes colores y braguitas a juego. Además, también saldrán a la venta dos modelos de ropa de baño, un bañador y un bikini para la colección primavera-verano 2018.

La colección está disponible en 88 tiendas físicas de España y Portugal y el la página web de la marca.

Modelo postcirugía

sujetador cancer de mama
Infografía cedida

1. Cierre delantero con corchetes para facilitar la colocación del sujetador

2. Tirantes acolchados y anchos con elásticos suavizados para asegurar la comodidad de la prenda.

3. Tejidos suaves y forros de algodón sin costuras ni etiquetas interiores para respetar la piel en la zona sometida a intervención quirúrgica y radioterapia

4. Sin aros ni piezas rígidas para evitar contactos indeseados con la zona afectada.

Modelo para prótesis

sujetador cancer de mama
Infografía cedida

1. El tirante es más ancho y acolchado, para que sujete mejor el pecho y las prótesis externas. El acolchado hace que la prenda sea más cómoda y más agradable al uso

2. Un forro con aberturas interiores en las que se coloca la prótesis mamaria. Estas aberturas están en ambos pechos para así poder cubrir las necesidades específicas de cada mujer con mastectomía (si afecta solo a un pecho o a ambos, si precisa de una prótesis mayor o menor,…).

3. Tejidos suaves y forros de algodón, elásticos suavizados, prendas con costuras planas y sin etiquetas interiores para respetar la piel en la zona sometida a intervención quirúrgica y radioterapia

4. Peto alto entre ambos pechos para proteger las mamas y evitar que se note la falta de volumen

5. Ancho de la franja lateral, para proteger la zona de la axila

6. Posibilidad de regular el contorno por si se experimenta hinchazón

7. Sin aros ni piezas rígidas para evitar contactos indeseados con la zona afectada

cancer de mama sujetadores
Muestra de ambos modelos de sujetadores. De izquierda a derecha: dos sujetadores de microfibra para prótesis; sujetador posquirúrgico; dos sujetadores de algodón para prótesis/Imágenes cedidas

A la presentación de estos modelos también ha acudido la influencer Belén Canalejo, autora del blog B a la Moda y embajadora de Women´secret por representar, según afirma Eva Romeo, los valores de la marca.

“En junio de 2016 me detectaron un cáncer de mama. Al principio decidí ausentarme de las redes, pero luego decidí compartirlo. Quise que fuera visto como algo normal”, explica la bloguera.

Y reflexiona que, sin pensarlo, se ha dado cuenta de que su forma de transmitir y contar el proceso ha logrado un efecto positivo en muchas de sus seguidoras: “ Algunas han sentido normalizada su enfermedad, otras han acudido a una revisión ginecológica…”.

Y precisamente con este objetivo decidió sumarse al proyecto, porque considera que uno de los puntos fuertes de este producto es llevar la enfermedad a la normalidad. “Cuando vi la información me sentí muy identificada porque yo también me vi afrontando una cirugía sin tener un sujetador adecuado, y si hubiera conocido esta opción que existe desde hace cuatro años, me habría solucionado el problema.

El cáncer de mama en cifras

En la actualidad el 90% de las mujeres sobreviven al cáncer de mama. Este tumor es el más frecuente entre las mujeres de todo el mundo, aunque su incidencia es más elevada en los países desarrollados.

Según el último informe anual de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), cada año se diagnostican en España más de 27.000 nuevos casos, lo que supone el 30% de los tumores de sexo femenino en nuestro país.

No obstante, la incidencia y mortalidad del cáncer de mama en España es inferior a la de la media de la Unión Europea, y es uno de los países que presentan cifras más bajas junto con Suecia, Finlandia y Portugal.

Sin embargo, gracias al diagnóstico precoz, esta incidencia ha aumentado en la franja de edad más joven (25-45 años). Esto, sumado al retraso de la maternidad, hace necesaria la existencia de programas de preservación de la fertilidad, dado que los tratamientos (la quimioterapia y la radioterapia, entre otros), pueden causar esterilidad.

“El tratamiento ahora va más allá de la quimio y la radio y consiste en un conjunto de cosas que abarcan a la persona, la imagen, el vestuario, la práctica de deporte y la fertilidad”, explica el doctor Rafael Fábregas, consultor de ginecología oncológica y mastología de Dexeus Mujer.

“El conocimiento del cáncer de mama evoluciona muy rápidamente. El médico ha de estar muy al día y eso capta su atención principal, pero cuando tratas a pacientes ellas también demandan algo tan normal como su estética”.

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