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cirugía cáncer de mama

Una investigación muestra que la cirugía del cáncer de mama puede ser menos invasiva sin perder eficacia

Este trabajo expone un cambio de paradigma en la cirugía axilar del cáncer de mama tras el tratamiento neoadyuvante.

Un estudio internacional liderado por el Cancer Center Clínica Universidad de Navarra (CCUN) y llevado a cabo sobre 17.300 pacientes ha mostrado que la cirugía del cáncer de mama puede ser menos invasiva sin perder eficacia, para lo que se ha analizado la evolución en Europa de la cirugía axilar tras neoadyuvancia hacia el ganglio centinela durante el tratamiento.

Para llevar a cabo esta investigación en relación con el tumor maligno más frecuente en mujeres, los expertos han contado con la base de datos la Sociedad Europea de Especialistas en Cáncer de Mama (EUSOMA, por sus siglas en inglés), ya que se ha analizado este procedimiento quirúrgico en casos registrados entre 2010 y 2021 en 68 Unidades acreditadas de todo el continente.

Publicado en la revista especializada ‘Journal of Surgical Oncology’, este trabajo expone un cambio de paradigma en la cirugía axilar del cáncer de mama tras el tratamiento neoadyuvante, al observar un incremento significativo del uso de la biopsia del ganglio centinela (tanto en pacientes con afectación axilar al diagnóstico como sin ella), una técnica menos invasiva que permite reducir secuelas y mejorar la calidad de vida de las pacientes sin comprometer los resultados oncológicos.

Los datos estudiados reflejan una tendencia progresiva hacia procedimientos menos agresivos frente a otras técnicas como la linfadenectomía axilar, que implica la extirpación completa de los ganglios linfáticos, con una morbilidad mucho mayor. Esta estrategia “no supone un peor pronóstico, ni en términos de recidiva ni de supervivencia”, ha asegurado el cirujano del Área de Cáncer de Mama del CCUN, el doctor Antonio J. Esgueva.

Beneficio en la calidad de vida

Por contra, este cambio en los procesos sí arroja “un beneficio claro en la calidad de vida”, ya que “evita los efectos secundarios que la linfadectomía puede tener a diferencies niveles, como el linfedema, que provoca una hinchazón en el brazo y, actualmente, no puede corregirse quirúrgicamente”, ha continuado.

En este sentido, se ha comprobado que la biopsia del ganglio centinela como primer procedimiento quirúrgico en pacientes sin afectación ganglionar inicial ha pasado del 86 por ciento en 2010 al 94 por ciento entre 2016 y 2021. En el caso de las mujeres con axila afectada al diagnóstico, su utilización se incrementó del 25 al 40 por ciento en el mismo periodo.

“Esto significa que los resultados de los últimos estudios frente al cáncer de mama se están incorporando para el beneficio de nuestras pacientes, mejorando su calidad de vida y sin empeorar los resultados locales o de supervivencia”, ha explicado este representante del CCUN, centro que ha renovado la certificación europea de excelencia otorgada por EUSOMA, un reconocimiento que valida de forma periódica el cumplimiento de los estándares asistenciales más altos.

A juicio de Esgueva, pertenecer a esta sociedad científica permite garantizar a las pacientes “la mejor calidad asistencial”. La misma “nos da acceso a una base de datos de miles de pacientes para poder desarrollar nuevas líneas de investigación”, ha finalizado.

FUENTE: LA SEXTA

mamografía

María, 42 años y cáncer de mama metastásico: “Hay que hacer las mamografías a los 40”

Más de 50.000 mujeres piden que se adelante el cribado del cáncer de mama a los 40 años

Denuncian que hay comunidades que hacen las mamografías a partir de los 45 y otras a los 50: “El tiempo para curarte no puede depender de donde vivas”

Los testimonios lo dejan claro. Muchas, muchísimas mujeres, tienen cáncer de mama entre los 30 y los 45 o 50 años, sin que haya habido posibilidad de acceder al cribado de este tumor a través de una mamografía. En la mayoría de los casos, lo han detectado porque han notado un bulto y, en demasiadas situaciones, el cáncer estaba muy avanzado. Por eso, más de 50.000 personas, la mayoría mujeres, piden que se adelante la realización de mamografías en todo el territorio español a los 40 años (hay comunidades que lo establecen a partir de los 45 y otras, a los 50).

María Valera es una de las impulsoras de esta recogida de firmas a través de change.org, que mañana entregarán en el Ministerio de Sanidad.  Ha sido diagnosticada con cáncer de mama metastásico en estadio IV a sus 42 años: “Si me hubieran hecho pruebas antes, quizás tendría una opción de curarme”.

María teiene un hijo de 7 años que le pregunta “Mamá, ¿te vas a curar?”. Y ella no responde: “Le digo ahora vamos a jugar, porque eso es todo lo que le puedo prometer”, escribía María en su petición. “Conozco a muchas mujeres que han sido diagnosticadas con cuarenta y pico años, como yo, o incluso más jóvenes”.

Cada vez se diagnostica cáncer de mama en mujeres más jóvenes

A esta mujer le acompañarán otras diagnosticadas con cáncer de mama entre los 30 y los 46 años: “Queremos demostrar que somos muchos casos como María”.  Y es que, como dice la precursora de esta iniciativa, se observa una tendencia alarmante: cada vez se diagnostica cáncer de mama en mujeres más jóvenes”. “No podemos darnos cuenta de este cambio y mantener la edad de la primera mamografía en 50 años”, insiste.

María ha recogido más de un centenar de testimonios. Como Marina a quien le  detectaron con 30 años, cuando estaba embarazada. Tuvieron que adelantarle el parto para iniciar el tratamiento cuanto antes. Ahora está bien y acaba de tener a su segundo bebé. Acudirá mañana con ella y con su madre a la entrega de firmas.

“En Nochebuena nos mandó una foto feliz con su barriguita y el 28 de diciembre le encontraron un tumor maligno”, recuerda su madre. “Imagínate. Ver a tu hija en la flor de la vida, llena de energía, feliz porque va a ser madre por primera vez y recibir esa noticia… Yo sé que cuando dio a luz estaba contenta, pero también se estaba preguntando:¿Veré crecer a mi hijo?”

Esther también recibió su primer diagnóstico de cáncer de mama a los 31 años. El segundo, con 44

Nuria fue diagnosticada de cáncer de mama cuando tenía 46 y gracias a su seguro privado. Hace tres años de aquello y por la pública todavía no la han llamado para la primera mamografía: “Esto en la Seguridad Social me hubiera matado”.

Esther también recibió su primer diagnóstico de cáncer de mama a los 31 años. El segundo, con 44: “Rápidamente me hicieron pruebas y eso me salvó de tener un peor pronóstico”, recuerda. “Las revisiones y pruebas de detección precoz son sin duda vitales y más cuando se está adelantando la edad en el cáncer de mama”.

Desde la Sociedad Española de Oncología Médica (Seom) se reconoce el aumento de tumores en gente joven. Las cifras no son elevadas si se tiene en cuenta a toda la población, pero los oncólogos advierten del aumento de la incidencia del cáncer en adultos jóvenes y, en especial, entre los de 20 a 29 años, una tendencia que hace temer un incremento de la incidencia de tumores a medio plazo. Se estima que este año se diagnosticarán alrededor de 8.000 nuevos casos en adultos menores de 50, más en mujeres (4.800) que en hombres, sobre todo por el cáncer de mama, que afecta más a las mujeres, seguido del de tiroides, que afecta a ambos sexos.

FUENTE: LA VANGUARDIA

ensayo clinico cancer de mama

Un ensayo clínico consigue mejorar el cáncer de mama triple negativo con la combinación de dos fármacos

El Hospital Virgen del Rocío de Sevilla forma parte de este ensayo internacional que supone un avance significativo en uno de los subtipos más agresivos de la enfermedad

Un ensayo clínico internacional, en el que ha participado el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, ha mostrado que la combinación de dos medicamentos ha mejorado “de forma significativa” la evolución del cáncer de mama triple negativo avanzado, uno de los subtipos más agresivos de esta enfermedad.

Así lo ha señalado en una nota de prensa el centro hospitalario sevillano -el que más pacientes ha aportado de España a este estudio internacional-, que ha precisado que se trata del ensayo clínico de fase 3 ASCENT-04/KEYNOTE-D19, con 443 pacientes con cáncer de mama triple negativo avanzado o metastásico, positivo para PD-L1 y sin tratamiento previo.

La propuesta terapéutica ha consistido en combinar por primera vez estos medicamentos: el Sacituzumab Govitecan con el Pembrolizumab, una apuesta que ha sido avalada por la prestigiosa publicación científica The New England Journal of Medicine, ha indicado el Virgen del Rocío.

Los resultados muestran que las pacientes tratadas con esta pauta alcanzaron una supervivencia libre de progresión mediana de 11,2 meses, frente a los 7,8 meses en aquellas que recibieron quimioterapia más el Pembrolizumab, lo que supone una reducción del 35 por ciento en el riesgo de progresión o muerte.

Reducción del tumor

Además, el 60 por ciento de las pacientes tratadas con la nueva combinación experimentó una reducción significativa del tumor, frente al 53 por ciento del grupo de quimioterapia.

A estos resultados hay que añadir que las respuestas también fueron significativamente más duraderas: la duración media de la respuesta fue de 16,5 meses, casi el doble que con el tratamiento estándar.

Según los autores del estudio, entre los que se encuentra el doctor Javier Salvador Bofill, jefe del Servicio de Oncología Médica del Virgen del Rocío, estos resultados suponen “un avance relevante” y refuerzan el potencial de Sacituzumab Govitecan como opción de tratamiento en fases más tempranas de la enfermedad avanzada.

Entre los demás autores del trabajo se encuentran profesionales de centros de prestigio internacional en relación con el cáncer (Dana-Farber Cancer Institute, Harvard Medical School, Boston, la Universidad de Melbourne y del Queen Mary University of London, entre otros).

Mejora de la supervivencia

Aunque los datos de supervivencia global aún no son definitivos, los investigadores destacan que la combinación no solo retrasa la progresión de la enfermedad, sino que también permite mantener el tratamiento durante más tiempo, ya que se registraron menos interrupciones por efectos adversos en comparación con la quimioterapia convencional.

El perfil de seguridad observado se ajusta con el ya conocido de ambos fármacos y no se identificaron nuevos problemas de seguridad. Los efectos secundarios graves fueron similares en ambos grupos, pero las pacientes tratadas con Sacituzumab Govitecan tuvieron menos abandonos del tratamiento.

El cáncer de mama triple negativo representa aproximadamente el 15 por ciento de los casos y tiene un pronóstico especialmente desfavorable en fases avanzadas, con una supervivencia a cinco años en solo el 15 por ciento de los casos.

FUENTE: CADENA SER

mamografías con ia

El cribado con ayuda de la IA mejora la detección temprana del cáncer de mama

Un ensayo demuestra que leer mamografías con su apoyo reduce la aparición de tumores agresivos, pero los autores niegan que sirva para sustituir personal sanitario

La inteligencia artificial (IA) está buscando su hueco dentro de la medicina y en el apoyo a la lectura de pruebas diagnósticas ha encontrado un filón. El último ejemplo de sus avances en este campo es un ensayo clínico, publicado este jueves en The Lancet, que ha validado el potencial de la IA en los cribados de cáncer de mama. La investigación, en la que han participado más de 100.000 mujeres en Suecia, ha demostrado que la lectura de mamografías mejora la detección temprana de tumores de mama con ayuda de este programa. Además, quita carga de trabajo a los radiólogos y reduce la tasa de diagnóstico de cáncer de intervalo, que son esos tumores que se detectan entre rondas de cribados y que acostumbran a tener un peor pronóstico.

Un matiz fundamental antes de seguir: la investigación no justifica la sustitución de personal sanitario por IA ni nada que se le parezca, avisan los autores del estudio. Pero lo que sí hace es dar un espaldarazo al uso de herramientas de inteligencia artificial para optimizar los resultados en salud en un contexto muy particular. “La implementación de la mamografía con IA en los programas de cribado del cáncer de mama podría ayudar a reducir la presión laboral de los radiólogos, además de ayudar a detectar más cánceres en una etapa temprana, incluidos aquellos con subtipos agresivos”, defiende la autora principal, Kristina Lång, de la Universidad de Lund (Suecia), en un comunicado. Pero, a renglón seguido, la investigadora apela a introducir la IA “con cautela”, usando herramientas probadas y con seguimiento continuo.

No hay dudas de que los cribados salvan vidas: estas estrategias poblacionales ayudan a localizar tumores en etapas tempranas y, como en el cáncer el tiempo es vida, si se detecta precozmente, la probabilidad de curación es mucho mayor. La mamografía, que en Europa suele hacerse de forma bienal a partir de los 45 o los 50 años, según el país, ha demostrado sobradamente su valor para el cribado, pero no es infalible. Detecta mucho, rápido y bien, pero algunos tumores se pueden escapar al ojo de estos programas de detección precoz.

De hecho, se estima que entre el 20% y el 30% de los tumores diagnosticados tras una prueba de cribado negativa y antes de la siguiente, los conocidos como tumores de intervalo, podrían haberse detectado en la mamografía anterior. Por eso, mejorar más y más el rendimiento de las pruebas es clave para dar caza al cáncer cuanto antes y evitar el retraso diagnóstico de peligrosos tumores que pueden pasar desapercibidos.

Ayuda para leer mamografías

En los cribados de mama, las mamografías requieren una doble lectura por parte de dos radiólogos. Lo que han hecho en esta investigación es dividir a las participantes en dos grupos y asignar al brazo de intervención el apoyo de un sistema de IA entrenado con más de 200.000 pruebas de 10 países. Así, mientras al grupo control se le proporcionaba el análisis estándar de las mamografías (la doble lectura de dos radiólogos), en el de intervención el sistema de IA analizaba las imágenes y clasificaba las de bajo riesgo para una sola lectura y las de alto riesgo, para la doble revisión de los radiólogos.

Este ensayo, de nombre MASAI, constató que, en comparación con el grupo control, en el brazo de intervención (el que recurrió al apoyo de la IA), se identificaron un 29% más de tumores y, lo que también es importante, sin un incremento de falsos positivos.

“En el ensayo, los radiólogos tomaron la decisión final, pero recibieron el apoyo de la IA. El conocimiento del nivel de sospecha de la IA probablemente influyó en las decisiones de los radiólogos, ayudando a reducir los falsos negativos en exámenes de alto riesgo. Además, la IA destacó las áreas sospechosas en la mamografía, lo que podría haber ayudado a los radiólogos a identificar cánceres que de otro modo habrían pasado desapercibidos”, reflexiona Lång en respuesta a EL PAÍS.

Menos tumores de intervalo

La consecuencia inmediata de este incremento en la precisión de la detección precoz es que, al identificar más tumores durante el cribado, la tasa del diagnóstico en los dos años posteriores, antes del siguiente cribado (cáncer de intervalo), también cae. En concreto, un 12%. Y esto es fundamental, según Lång, porque los tumores que se diagnostican entre rondas de cribados suelen ser especialmente agresivos o presentarse en etapas más avanzadas que los que se detectan durante el cribado rutinario.

“Es importante minimizar el número de cánceres de intervalo. La detección temprana de cánceres clínicamente significativos en el cribado es clave, ya que detectarlos a tiempo mejora las perspectivas de un tratamiento eficaz”, expone la investigadora.

La investigación también reveló que, con el cribado con apoyo de la IA, la carga de trabajo por la lectura de las mamografías también se reduce un 44%, algo especialmente beneficioso en un contexto de escasez de radiólogos de mama, conviene Lång.

Marina Álvarez, directora de Radiodiagnóstico de Cáncer de Mama del Hospital Reina Sofía de Córdoba y miembro de la Sociedad Española de Radiología Médica, considera que este estudio arroja “una evidencia muy fuerte para la toma de decisiones sobre los programas de cribado”. “Disminuir la carga de trabajo es necesario. No va a ser posible ampliar la edad de los cribados si no usamos este tipo de herramientas”, plantea Álvarez.

La IA complementa, no sustituye

Ahora bien, ante las suspicacias que pueda generar este tipo de herramientas dentro del colectivo médico, Lång advierte de que una cosa es aligerar el volumen de actividad de los profesionales y otra muy diferente es hablar de sustituirlos: “Este estudio no demostró que la IA pueda reemplazar a los radiólogos. Si la IA se utilizara como herramienta independiente, probablemente generaría muchos falsos positivos. Por otro lado, la IA también pasó por alto algunos cánceres en el ensayo que sí fueron detectados por radiólogos”.

La IA no es perfecta y, como los humanos, también comete errores. Lo que plantea este estudio es su viabilidad como complemento al ojo médico. “La IA aún no está lo suficientemente desarrollada como para reemplazar a los lectores humanos en el cribado del cáncer de mama, pero evidentemente ya es una valiosa herramienta de apoyo para que el cribado sea más eficiente y preciso”, insiste la investigadora.

Álvarez, que no ha participado en este estudio, coincide en el papel fundamental de un radiólogo experimentado. “Es el que toma las decisiones. La principal aportación de la IA es que son dos ojos que se suman al tuyo y miran diferente: detectan lesiones muy sutiles que pueden pasar desapercibidas. Pero al final, la decisión última la tenemos que tomar nosotros”.

Lång asegura que ya se están haciendo análisis de coste-efectividad con estas herramientas y queda pendiente evaluar los resultados del cribado en rondas posteriores para ver los efectos a largo plazo.

FUENTE: EL PAÍS

metástasis cerebral

Identifican el mecanismo que permite al cáncer de mama producir metástasis en el cerebro

Un estudio internacional a gran escala ha identificado por primera vez el mecanismo biológico que permite que el cáncer de mama produzca metástasis en el cerebro, una de las complicaciones más letales de esta enfermedad y para la que actualmente no existe un tratamiento eficaz. El trabajo, publicado en la revista Nature Genetics, aporta claves para la detección temprana, la estratificación del riesgo y el desarrollo de nuevos fármacos.

La investigación ha estado dirigida por el profesor Uri Ben-David y la profesora Ronit Satchi-Fainaro, junto con las investigadoras Kathrin Laue y Sabina Pozzi, desde la Facultad Gray de Ciencias Médicas y de la Salud de la Universidad de Tel Aviv. El estudio ha contado con la colaboración de decenas de científicos de 14 laboratorios en seis países: Israel, Estados Unidos, Italia, Alemania, Polonia y Australia.

El trabajo ha recibido financiación de la Fundación La Caixa, la Fundación de Ciencias de Israel, el Fondo de Investigación del Cáncer de Israel y otras entidades públicas de investigación.

Por qué las metástasis cerebrales son tan letales

Según explica la profesora Satchi-Fainaro, la mayoría de las muertes por cáncer no se deben al tumor primario, sino a las metástasis en órganos vitales, entre las que las cerebrales figuran como unas de las más difíciles de tratar. A pesar de su gravedad, los factores que explican por qué ciertos tumores colonizan órganos concretos siguen siendo poco conocidos.

Una de las preguntas clave, señalan los autores, es por qué algunas células del cáncer de mama adquieren la capacidad de adaptarse al entorno cerebral, radicalmente distinto del tejido mamario donde se origina el tumor.

Una alteración cromosómica clave

El equipo analizó datos clínicos y genómicos de pacientes con cáncer de mama y combinó estos resultados con experimentos genéticos, bioquímicos y funcionales en células y en modelos animales. El primer hallazgo fue la identificación de una alteración cromosómica específica que predice un alto riesgo de metástasis cerebrales.

En concreto, los investigadores observaron que la pérdida de una copia del brazo corto del cromosoma 17 en las células tumorales incrementa de forma notable la probabilidad de que el cáncer se disemine al cerebro. Esta región contiene el gen p53, conocido por su papel en el control del crecimiento y la división celular.

El papel del gen p53

El profesor Ben-David explica que la ausencia de un p53 funcional es esencial para la formación y proliferación de metástasis cerebrales. En experimentos con ratones, las células cancerosas con p53 inactivo crecieron y se multiplicaron con mucha mayor eficacia en el cerebro que aquellas con el gen intacto.

Los investigadores profundizaron entonces en el motivo de esta ventaja biológica y comprobaron que p53 regula la síntesis de ácidos grasos, un proceso metabólico especialmente importante en el entorno cerebral.

Adaptación metabólica al cerebro

El estudio muestra que las células de cáncer de mama con p53 dañado producen más ácidos grasos, lo que les permite adaptarse mejor al cerebro y crecer con mayor rapidez. Además, se detectó una interacción aumentada entre estas células tumorales y los astrocitos, células de soporte cerebral que secretan sustancias esenciales para las neuronas.

En ausencia de p53, las células cancerosas aprovechan los compuestos liberados por los astrocitos para alimentar la síntesis de ácidos grasos. En este proceso desempeña un papel clave la enzima SCD1, cuya actividad es significativamente mayor en las metástasis cerebrales con p53 alterado.

Una posible diana terapéutica

Una vez descrito el mecanismo, el equipo evaluó varios fármacos inhibidores de SCD1 que se encuentran actualmente en desarrollo para otras patologías. Los resultados mostraron que bloquear esta enzima frenó de forma significativa el crecimiento de las metástasis cerebrales, tanto en modelos animales como en muestras de metástasis cerebrales de mujeres con cáncer de mama.

Implicaciones clínicas

Los autores señalan que estos hallazgos pueden mejorar la predicción del riesgo desde fases tempranas del cáncer de mama. La identificación de mutaciones en p53 o de la deleción del brazo corto del cromosoma 17 permitiría adaptar los tratamientos y el seguimiento de las pacientes.

Entre las posibles aplicaciones clínicas se incluye ajustar la intensidad de las terapias, evitar tratamientos agresivos innecesarios y personalizar el seguimiento, por ejemplo mediante resonancias magnéticas cerebrales más frecuentes en pacientes con alto riesgo de metástasis.

FUENTE: libertaddigital.com

cáncer de mama 2025

Claves del cáncer de mama: ¿cómo se detecta, qué mortalidad tiene y cuáles son sus síntomas y factores de riesgo?

  • Es el cáncer más diagnosticado en mujeres.
  • El riesgo de padecer la enfermedad a lo largo de la vida es del 12%, una de cada ocho mujeres.

Este tipo de cáncer es el tumor más habitual en las mujeres y se estima que el riesgo de padecer la enfermedad a lo largo de la vida es del 12%, una de cada ocho mujeres. Son estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), que apunta a un ligero, pero constante incremento de las tasas de incidencia del cáncer de mama.

Damos respuesta a las principales preguntas sobre este tipo de cáncer: ¿por qué es tan importante la detección precoz?, ¿cada cuánto hay que hacer una mamografía?, ¿cuáles son los síntomas, los factores de riesgo, los tratamientos y los estadios del cáncer de mama?

¿Cuánta mortalidad tiene el cáncer de mama?

En España se diagnosticaron 35.875 nuevos casos de cáncer de mama en el año 2024, lo que representa casi el 29% de todos los cánceres diagnosticados en mujeres. El número de muertes por cáncer de mama en la población en 2024 fue de 6.604 (6.513 en mujeres), según datos de la Asociación Española Contra el Cáncer.

El cáncer de mama fue el tumor responsable de una mayor mortalidad en mujeres seguido por los de pulmón, colon y páncreas. Aun así, la supervivencia neta del cáncer de mama es del 86%. Aproximadamente la mitad de las muertes se da en mujeres mayores de 75 años.

Puede parecer una paradoja el hecho de que sea el cáncer de mayor mortalidad en mujeres con una tasa de supervivencia tan alta pero no lo es, tal y como explica a RTVE Noticias el secretario científico de la Sociedad Española de Oncología Médica y oncólogo del Hospital 12 de Octubre de Madrid, Rodrigo Sánchez Bayona: “No es una paradoja, conviven la alta incidencia (es el cáncer más frecuente en mujeres) con muy buena supervivencia cuando se diagnostica a tiempo y se trata con terapias actuales. Por eso, aunque aporta muchas muertes en números absolutos, la supervivencia neta a cinco años en mujeres alcanza el 85–86% en España, gracias a la detección precoz y a avances terapéuticos”.

¿Por qué son claves las campaña de cribado y detección precoz?

Cuando hablamos de detección precoz nos referimos a la posibilidad de detectar el cáncer de mama en su fase inicial, cuando todavía no han aparecido los síntomas o signos y este es el principal objetivo de los programas de cribado poblacional.

Según la SEOM, la mortalidad por cáncer en España ha experimentado un fuerte descenso en las últimas décadas, lo que refleja las mejoras en la supervivencia de las pacientes con tumores debido principalmente a las actividades preventivaslas campañas de diagnóstico precoz y los avances terapéuticos.

“La mamografía periódica detecta tumores cuando aún son pequeños y curables, lo que reduce de forma significativa la mortalidad. La evidencia indica que entre las mujeres de 50–69 años asistir al cribado se asocia con una reducción aproximada del 40% de la mortalidad por cáncer de mama. En un país como España, donde fallecen en torno a 6.400–6.500 mujeres al año por cáncer de mama, un buen programa organizado y con alta participación puede traducirse en cientos de muertes evitadas cada año”, asegura el oncólogo.

La AECC coincide en que la mortalidad está en descenso gracias a los programas de screening que permiten realizar una detección precoz: “Se sabe que es posible detectar de forma precoz este tipo de cáncer, lo que implica que, si el tumor se encuentra en fase inicial, los tratamientos suelen ser más eficaces y menos agresivos. Esto implica mejoras en el pronóstico, evitando las muertes prematuras”, afirma la responsable de Asuntos Médicos de la Asociación Española contra el cáncer, Marta Blanco, que anima a las mujeres a que participen en los cribados.

En este sentido, y tras lo ocurrido en Andalucía con los fallos en su sistema de detección precoz, la AECC pide un “mapa cómun de datos armonizados” en toda España, que permita “valorar y validar la calidad” de los procesos de cribado: “Sin poder valorar los datos no podemos detectar fallos y rectificarlos, como tampoco podemos identificar buenas prácticas que puedan ser de utilidad y obtener mejoras de la situación.

¿A qué edad y cada cuánto hay que hacer una mamografía?

La Asociación Española contra el cáncer recomienda la realización de la mamografía bienal (cada 2 años) a mujeres entre 50-69 años, lo que se conoce como población diana.

La Sociedad Médica de Oncología recuerda que España ofrece cribado organizado en todas las comunidades y ciudades autónomas que supera el 90% de cobertura de esa población diana, pero además existen variaciones y algunas comunidades extienden los programas de detección a mujeres desde los 40 hasta los 70/74 años.

La mamografía permite detectar lesiones en la mama hasta dos años antes de que sean palpables y, en la mayoría de los casos, las detecta cuando aún no han invadido los ganglios u otros órganos. Esto permite que el tratamiento sea menos agresivo, con menos secuelas físicas y psicológicas, y con mayores tasas de curación.

Se estima que la mamografía permite detectar aproximadamente el 90% de los tumores, sin embargo, su sensibilidad baja hasta un 63% en mujeres con mamas densas. En estos casos complementar la mamografía con ecografía puede aumentar la probabilidad de diagnóstico.

¿Cuándo hay que hacer biopsia?

El diagnóstico de malignidad se confirma con una muestra de tejido de la lesión de sospecha. La biopsia se puede realizar de varias maneras, siendo las más habituales:

-PAAF guiada por ecografía: con la ayuda de la imagen de ecografía se realiza una punción con aguja fina en la lesión de sospecha.

-BAG guiada por ecografía: con la ayuda de la imagen de ecografía se realiza una punción con aguja gruesa.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes del cáncer de mama?

-Cambio de tamaño de alguna de las mamas.

-Irregularidades en el contorno mamario.

-Menor movilidad de una de las mamas al levantar los brazos.

-Alteración en la piel de la mama como: úlceras, cambios de color y aparición de lo que se denomina piel de naranja (por su aspecto similar a la piel de dicha fruta).

-Cambios en el pezón, como puede ser la retracción de este (hundimiento) o secreción amarillenta o sanguinolenta por el pezón.

-Aparición de un nódulo palpable en la mama o en la axila.

-Dolor óseo o cansancio extremo, que suelen aparecer en fases avanzadas de la enfermedad.

-Dolor en la mama a la palpación.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

En la mayor parte de los casos de cáncer de mama la enfermedad aparece como consecuencia de varias causas a la vez y en el 50% de ellos no es reconocible ningún factor de riesgo.

Eso sí, la investigación ha identificado una serie de factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de mama a lo largo de la vida y que la AECC clasifica en los de tipo modificable y no modificable. [Cómo prevenir el cáncer de mama]

¿Cuáles son los factores no modificables? Sexo, edad, antecedentes

Ser mujer es el factor de riesgo más importante para tener cáncer de mama (menos del 1% de los hombres lo tiene) y esto es debido al influjo de las hormonas. A diferencia de los hombres, que tienen unos niveles muy bajos de estrógenos, las células de la mama en la mujer son muy vulnerables a la estimulación continua de las hormonas femeninas (estrógenos y progesterona).

El riesgo de cáncer de mama aumenta con la edad. De forma general esto ocurre con muchos tipos de cáncer debido a la acumulación de alteraciones celulares, así como la exposición a posibles carcinógenos. En países occidentales, más de un tercio de los cánceres de mama se diagnostican en mujeres mayores de 70 años, y menos de una de cada cinco mujeres tiene menos de 50 años en el momento del diagnóstico.

Tener antecedentes familiares de cáncer de mama es un factor de riesgo para padecer la enfermedad. Aproximadamente un 13-19% de las pacientes con un nuevo diagnóstico tienen un antecedente de primer grado (madre o hermana).

La densidad del tejido mamario también puede ser un factor de riesgo y esta puede variar a lo largo de la vida. En general, a mayor densidad mamaria, más alto riesgo.

Las mujeres que tienen una menarquia (edad de la primera regla) precoz y una menopausia (edad en la que se cumple un año sin regla) tardía, tendrán más riesgo de cáncer de mama, al haber tenido mayor exposición a altas concentraciones de estrógenos. Las mujeres con una vida fértil más corta tendrán menos riesgo.

¿Y los modificables? Dieta y ejercicio

Existe evidencia epidemiológica de la relación entre la nutrición y el cáncer de mama: el consumo de carotenoides (presentes en frutas y verduras) disminuye el riesgo, como también lo hacen los lignagos, flavonoides presentes en las legumbres que contienen fitoestrógenos que disminuyen el riesgo en mujeres postmenopáusicas. El consumo de más de 10 mg/día de isoflavonas de la soja reduce el riesgo de cáncer de mama y el riesgo de recurrencia. Por el contrario, la grasa saturada aumenta el riesgo de cáncer de mama.

La obesidad se asocia con al menos nueve tipos de cáncer, entre ellos el de mama. Un amplio estudio observacional, que cita la AECC, detectó que una reducción de un 5% del peso en la etapa pre y postmenopáusica podía reducir la incidencia de cáncer de mama en un 25-40% en comparación con las mujeres que no perdían peso.

El secretario científico de la Sociedad Española de Oncología Médica explica que “la actividad física regular se asocia con una reducción de hasta el 30% del riesgo de cáncer de mama y con menor mortalidad específica en varios tumores·. El mensaje clave es que “cualquier incremento desde un estilo de vida sedentario aporta beneficio: caminar a buen ritmo, bicicleta, baile o ejercicios de fuerza varias veces por semana”.

La asociación entre el consumo de alcohol y cáncer está claramente establecida. El riesgo es especialmente alto para tumores del tracto gastrointestinal, pero también se ha observado un incremento del riesgo de cáncer de mama. Se debe fundamentalmente a una sustancia derivada del metabolismo del alcohol, el acetaldehído y su consumo también favorece un incremento del nivel de estrógenos, así como otras alteraciones hormonales.

¿Influyen los embarazos en el cáncer de mama?

La respuesta es afirmativa. Las mujeres que no tienen hijos tienen un riesgo de 1,5 veces superior de cáncer de mama con respecto a las que sí los tienen. Por el contrario, las mujeres multíparas (múltiples embarazos) están más protegidas frente al cáncer de mama.

Además, si el primer embarazo ocurre por encima de los 35 años, el riesgo se incrementa en 1,6 veces frente a las mujeres que son madres antes de los 27 años. Así, cuanto más temprano sea el embarazo menor es el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Esto se debe posiblemente a que, durante el embarazo, las células de la mama se diferencian completamente.

La lactancia prolongada (1,5-2 años) es también un factor protector. Los mecanismos por los que la lactancia previene del cáncer de mama son, por un lado, el retraso en el restablecimiento de la función ovárica, y por otro, la disminución en los niveles séricos de estrógenos.

¿Qué estadios tiene el cáncer de mama?

El estadio describe la extensión de la enfermedad y existen cuatro: estadio I, estadio II, estadio III y estadio IV.

Estadio I: El tamaño del tumor es inferior o igual a dos centímetros. No hay afectación de ganglios linfáticos, salvo la presencia de micrometástasis, ni metástasis a distancia.

Estadio II: Tumor entre dos y cinco centímetros, con o sin afectación de ganglios axilares hasta un máximo de tres.

Estadio III: El tumor afecta a tres o más ganglios axilares y/o la piel y pared torácica (músculos o costillas).

Estadio IV: El cáncer se ha diseminado, afectando a otros órganos como hueso o hígado.

Fuente: Asociación Española contra el cáncer.

¿Qué tratamiento tiene?

El tratamiento del cáncer de mama vendrá determinado por varios factores, los más importantes: estadio al diagnóstico, subtipo de cáncer de mama, características de la paciente y si el cáncer está localizado o extendido.

Cirugía de mama: La cirugía es un pilar fundamental de tratamiento en la enfermedad localizada.

La mastectomía profiláctica o preventiva consiste en la extirpación de todo o la mayoría del tejido mamario, en una mama sana para reducir el riesgo de desarrollar un cáncer de mama.

-Quimioterapia: Es una de las terapias más antiguas y uno de los tratamientos del cáncer de mama más utilizados en oncología. Agrupa una serie de fármacos que, por diversos mecanismos, son capaces de destruir las células tumorales.

-Radioterapia: Consiste en la administración de radiaciones ionizantes sobre un campo con el objetivo de destruir células tumorales. Se administra tras la cirugía y la quimioterapia, y su principal función es disminuir las recaídas locales.

-Radioterapia intraoperatoria: En los últimos años ha empezado a ganar terreno un nuevo enfoque del tratamiento para el cáncer de mama. Los métodos quirúrgicos más radicales están siendo sustituidos por cirugías menos invasivas que permiten conservar la mama.

-Terapia sistémica: Fármacos antineoplásicos que, a través de la sangre, llegan a todos los órganos del cuerpo.

Hay otros tratamientos como la terapia biológica dirigida, la terapia endocrina o la inmunoterapia.

El tratamiento del cáncer de mama cuando existen metástasis se basará fundamentalmente en terapias sistémicas, es decir, aquellas capaces de llegar a todas las células tumorales en el organismo.

¿Qué porcentaje de pacientes recae?

Un 30% de las pacientes diagnosticadas de cáncer de mama tendrán una recaída de la enfermedad, según la AECC.

¿Qué secuelas tienen las supervivientes de cáncer?

En la fase de supervivencia, casi el 65% tiene miedo con frecuencia a que el cáncer reaparezca, el 57% dice estar preocupada por su aspecto físico debido al cáncer y sus tratamientos y el 36% afirna tener mala calidad de vida.

En cuanto a su salud sexual, el 46% de las supervivientes declara sentirse molesta por ser incapaces de mantener relaciones sexuales con la frecuencia deseada y el 55% continúa evitando la actividad sexual debido al impacto emocional, también por los efectos secundarios de los tratamientos, como la sequedad vaginal, el dolor durante las relaciones o los cambios hormonales.

“El diagnóstico de cáncer supone una repercusión muy importante en la vida de la persona, que empieza por el impacto físico, debido mayoritariamente a las secuelas de los tratamientos (cirugía, radioterapia, quimioterapia, etc) que a veces son agresivos, aunque cada vez las terapias son más precisas y se utilizan tratamientos más personalizados y mejor tolerados por las pacientes”, asegura la responsable de Asuntos Médicos de la Asociación Española contra el cáncer, Marta Blanco, que pide tener muy en cuenta también “las repercusiones emocionales, sociales y laborales en muchos casos de las pacientes y supervivientes de cáncer de mama”. “La persona debe ser atendida en cualquiera de los aspectos en que la enfermedad impacte en su día a día y atendida de forma integral en todos lo relacionado con su calidad de vida”, concluye.

menopausia

El 78% de los casos de cánceres de mama se dan tras la menopausia

La responsable de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional, la Dra. Esther Suárez, ha afirmado que la menopausia no causa cáncer de mama pero sí coincide en un momento en el que el riesgo aumenta

La menopausia supone un punto de inflexión en la vida de las mujeres. Esta etapa, más allá de los síntomas habituales, está vinculada con una mayor incidencia de cáncer de mama. Así lo ha explicado la responsable de la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional, la Dra. Esther Suárez.

Ecáncer de mama sigue siendo el tumor más frecuente en mujeres, con 39.000 nuevos casos detectados en 2024, y la edad es el factor de riesgo más determinante. Aunque las cifras de supervivencia son muy altas, especialmente cuando el diagnóstico es precoz, existe una necesidad de extremar el seguimiento, especialmente en la menopausia.

“La menopausia no causa cáncer de mama, pero sí coincide con un momento en el que el riesgo aumenta por distintos factores biológicos y metabólicos”, señala la especialista. El impacto es significativo: el 78% de los casos de cáncer de mama diagnosticados en España corresponde a mujeres posmenopáusicas.

A medida que pasan los años “aumentan las posibilidades de padecer cualquier tumor y en el cáncer de mama confluyen además otros elementos propios de la etapa posmenopáusica”, explica la Dra. Suárez.

Factores de riesgo

La exposición hormonal acumulada a la que el organismo ha estado expuesto durante décadas. La especialista recuerda que “una menarquía temprana o una menopausia tardía aumentan el tiempo de exposición a los estrógenos, y eso influye en el riesgo de desarrollar cáncer de mama”.

El aumento de la grasa corporal que su produce tras la menopausia. El tejido adiposo produce pequeñas cantidades de estrógenos que pueden seguir influenciando a los tumores hormonodependientes. “El 70% de los cánceres de mama responden a hormonas. Por eso, el aumento del tejido graso es un factor relevante”, comenta la doctora.

La terapia hormonal sustitutiva que alivia los síntomas más intensos de la menopausia. Según la doctora no está contraindicada, pero “su uso prolongado, especialmente cuando combina estrógenos y progesterona, puede incrementar el riesgo. Es fundamental individualizar cada caso”.

Factores modificables

Pese a que ciertos factores no pueden modificarse, como la edad, existen estrategias que reducen el riesgo de desarrollar cáncer de mama durante esta etapa. Algunas recomendaciones son: mantener un peso adecuadorealizar actividad física regular, evitar el sedentarismo, el tabaco y el consumo de alcohol, valorar con supervisión médica la terapia hormonal sustitutiva y acudir a revisiones periódicas, incluyendo mamografías y controles ginecológicos.

“La prevención es una herramienta poderosa, especialmente cuando sabemos que hay comportamientos y hábitos que pueden reducir significativamente el riesgo”, afirma la Dra. Suárez.

Detección precoz: la clave de la supervivencia

Gracias a programas de cribado, la mayor concienciación y los avances médicos, el cáncer de mama presenta hoy una de las tasas de supervivencia más altas. “En fases iniciales, la enfermedad es altamente tratable y las opciones terapéuticas son más eficaces”, recuerda la Dra. Suárez. Detectar la enfermedad a tiempo “marca la diferencia”, finaliza la especialista.

FUENTE: consalud.es

España comienza a utilizar un test pionero, desarrollado por IRB Barcelona, para personalizar el tratamiento del cáncer de mama

España comienza a utilizar un test pionero para personalizar el tratamiento del cáncer de mama

MAF-Test permite identificar qué pacientes pueden beneficiarse de la terapia adyuvante con bifosfonatos

El cáncer de mama es el más frecuente y el que mayor número de muertes causa en la población femenina en España. Durante 2023 se diagnosticaron 35.312 nuevos casos, según el Observatorio del Cáncer de la Asociación Española contra el Cáncer; esta cifra se traduce en casi el 30% de patologías oncológicas diagnosticadas en mujeres. En este contexto de gran incidencia, España va a comenzar a utilizar un test para identificar qué pacientes se pueden beneficiar del tratamiento adyuvante con bifosfonatos.

El Test-MAF detecta la amplificación del gen MAF, que es un gen de fibrosarcoma aponeurótico mesenquimal. Se trata de un factor de transcripción implicado en la diseminación metastásica, tal y como explica María Vidal, jefa de la Unidad de Cáncer de Mama del Hospital Clínic de Barcelona. “El test se realiza en tejido tumoral, mediante hibridación in situ fluorescente (FISH), que permite clasificar los tumores en MAF-positivos o MAF-negativos, lo que orienta la decisión sobre la administración de bifosfonatos. En el contexto del cáncer de mama, la sobreexpresión del gen MAF en las células tumorales se ha asociado con una mayor propensión a la diseminación metastásica ósea”, detalla.

Es decir, es una prueba que sirve para personalizar el tratamiento adyuvante en pacientes que se encuentren en estadios precoces, pues permite seleccionar a las que obtendrán un beneficio clínico “claro” con bifosfonatos y evitar tratarlas en el caso de que no exista beneficio o incluso pueda haber un efecto adverso.

Este test ha sido desarrollado por la spin-off del Instituto de Investigación Biomédica (IRB) Inbiomotion y desde la compañía hacen hincapié en esta última aplicación mencionada. “Identifica a aquellas pacientes cuyo pronóstico empeoraría si se trataran con bifosfonatos, evitando así a exponerlas a tratamientos innecesarios que no les brindarían beneficio”, matiza en una nota de prensa al respecto.

Se prueba en centros públicos y privados en España

Actualmente, se está implantando en varios centros, tanto públicos, como privados en España: Clínic Barcelona Comprehensive Cancer Center, y le acompañan Hospital del Mar, Pangea Oncology y HM Hospitales. Además, ya se comercializa en otros países, como Portugal, Italia, Sudáfrica y Reino Unido.

En el caso del Clínic, van a realizar un estudio piloto de septiembre a diciembre, para luego analizar los resultados y valorar así la posible implementación en la práctica clínica diaria. El número de personas que se pueden beneficiar en este centro es una incógnita que pretenden resolver en las semanas que dura el proyecto de prueba: “Se va a realizar para valorar precisamente en nuestro centro cuántas pacientes potenciales tenemos en ese periodo de tiempo y así poder valorar su implantación”.

Aunque la prueba comenzará a utilizarse próximamente, desde el centro catalán lo han comentado con algunas personas que lo han recibido de forma positiva. “Lógicamente, un mayor conocimiento de la enfermedad en aquellos casos en que está indicado y una selección más dirigida del tratamiento siempre son una buena oportunidad”, valora Vidal.

En cuanto a su implicación, esta facultativa insiste en que en aquellas pacientes oncológicas que presentan amplificación del MAF de uso de bifosfonatos podría ser deletéreo, por lo que permitirá seleccionar si realmente se ha de usar o no. Desde Inbiomotion tratan de poner cifra al número de posibles beneficiarios: “La implementación generalizada de MAF-Test podría aumentar la supervivencia de casi el 80% de las 33.000 pacientes con cáncer de mama en estadios tempranos diagnosticados anualmente en España”.
La Dra. Cristina Saura, coordinadora del estudio POSITIVE en España.

Interrumpir temporalmente el tratamiento hormonal en pacientes jóvenes con cáncer de mama para intentar un embarazo no aumenta su riesgo de recaída

recaída cáncer de mama

Descubren un nuevo método para evitar la recaída en el cáncer de mama

En la actualidad, el cáncer de mama que regresa es prácticamente imposible de eliminar por completo.

Tras casi el 30% de tratamientos exitosos contra el cáncer de mama, los tumores reaparecen, cobrándose 685.000 vidas en todo el mundo cada año. Ahora, podríamos contar con un nuevo método para reducir significativamente estos casos recurrentes. Te contamos los detalles.

Un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Pensilvania muestra que atacar activamente las células tumorales latentes (DTC) que persisten en la médula ósea y otras partes del cuerpo puede mantener a los pacientes libres de cáncer.

Actualmente, las pacientes que han recibido tratamiento para el cáncer de mama son monitorizadas cuidadosamente para detectar si el tumor reaparece. Este nuevo enfoque implica que se utilicen medicamentos para evitar la recaída.

Estudios han señalado vías y fármacos que podrían utilizarse para alcanzar los DTC, lo que ha llevado a los investigadores a la hidroxicloroquina (que trata enfermedades autoinmunes), el everolimus (un fármaco anticancerígeno existente) o ambos.

Los resultados mostraron que, individualmente, los fármacos eliminaron hasta el 80% de las DTC, pero en conjunto fueron aún más eficaces, eliminando el 87% de las células latentes.

En el grupo que tomó hidroxicloroquina y everolimus, todos los participantes permanecieron libres de cáncer después de tres años. Para quienes tomaron uno de los fármacos por separado, la tasa de supervivencia se mantuvo en un impresionante 92-93%.

No todas las supervivientes de cáncer de mama conservan estas DTC en su organismo, pero para quienes sí los tienen, los primeros indicios de este tratamiento son prometedores.

 

FUENTE: La Sexta

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