El Ramón y Cajal es líder en micropigmentación mamaria con 350 casos al año

 El Hospital Ramón y Cajal es líder en España en micropigmentación de aureola y pezón, con más de 2.000 pacientes de cáncer de mama tratadas desde el año 2010 y una media de 350 casos anuales ofreciendo un tratamiento integral a las afectadas.

Esta técnica consiste en un tatuaje que reproduce la aureola y pezón extirpados y, a diferencia de los tatuajes habituales, se hace en la piel a menor profundidad y usando una pomada anestésica, explica el hospital en un comunicado.

En esta micropigmentación, realizada por un equipo de Enfermería, se emplean tonos marrones y rojizos que imitan el color de las aureolas y buscan un resultado armónico con la piel de la paciente.

Hace siete años el servicio de Cirugía Plástica del hospital puso en marcha esta unidad, que además forma a otros centros de España y se ha convertido en Unidad de referencia en reconstrucción de aureola en pacientes mastectomizadas.

“Esta es la mejor técnica que se puede ofrecer a la paciente con cáncer de mama, el mejor tratamiento que hoy en día puede recibir tras haber sufrido esta enfermedad”, asegura el jefe de Cirugía Plástica del hospital, el doctor Pablo Benito.

La reconstrucción de la mama puede hacerse bien durante la intervención de mastectomía o con posterioridad. En ambos casos, el proceso finaliza con la creación de “un nuevo pezón y areola con el consiguiente beneficio -sobre todo psicológico- para la paciente”.

En la primera cita se hace una valoración por la enfermera, una prueba de sensibilidad a los pigmentos y se explica, al tiempo que se cumplimenta, el consentimiento informado.

En una segunda cita, al mes, se selecciona el color, así como el diseño y la técnica. El proceso finaliza dándole a la paciente una serie de recomendaciones al alta, y es a los 6 meses cuando se lleva a cabo una tercera cita, con el fin de ver el resultado y valorar posibles retoques de la pigmentación.

La micropigmentación es menos invasiva porque se realiza sobre la epidermis, la capa más superficial de la piel, y los pigmentos utilizados son inorgánicos de colores terciarios “muy semejantes a los de la piel, que si bien pueden perder algo de intensidad con el tiempo, también se rediseñan con más facilidad” si fuera necesario, concluye el hospital.

 

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Conservar la fertilidad tras superar un cáncer de mama

Las elevadas tasas de curación frente al cáncer conseguidas, tras una serie de importantes avances terapéuticos y diagnósticos, invitan a plantearse cuestiones tan importantes para las pacientes como ser madres tras el tumor. «La incidencia en nuestro país se sitúa en 86 casos nuevos por 100.000 habitantes y año, algo inferior a la observada en la denominada zona euro en que llega a 108 casos nuevos por 100.000 habitantes y año. En el caso de las mujeres, aumenta sensiblemente a partir de los 40-44 años y es máxima en la década de los 60 años», apunta Fernando Colmenarejo, ginecólogo en Hospital Quirónsalud Zaragoza. Por eso, los médicos contemplan todo tipo de soluciones ad hoc para cada una. En este sentido, Antonio Urries, biólogo y director de la unidad de reproducción asistida de Hospital Quirónsalud Zaragoza explica que «existen distintas opciones en dependencia a la situación personal de cada paciente. Actualmente la más frecuente es la criopreservación de óvulos extraídos antes del comienzo del tratamiento oncológico. Ello posibilita el guardar estos gametos, congelados en un momento óptimo, hasta que la mujer decida que quiere ser madre una vez superada la enfermedad».

Antes de ponerse «manos a la obra» contra el tumor, se diseña todo un plan de contingencia que incluye la posibilidad de ser madre tras la terapia. «Para valorar si una paciente es candidata a un tratamiento de conservación de la fertilidad se tienen en cuenta varios aspectos: de una parte, las posibilidades de curación que tiene la paciente a priori y, por otro lado, la probabilidad de que la técnica sea exitosa», detalla Elena Aguirre, oncóloga en Hospital Quirónsalud Zaragoza. Además, «en el primer punto se valoran el tipo de tumor y los factores clásicos pronósticos (edad, tamaño, afectación o no de la axila, subtipo intrínseco etc) y en el segundo apartado la edad de la paciente, la reserva ovárica que tenga, el tipo de técnica que se puede plantear, etc. Otros factores a discutir con la paciente, la pareja y el resto del equipo son la demora de tiempo para iniciar el tratamiento oncológico (en general asumible), si la mujer ya ha tenido o no descendencia o el momento en el que se iniciará en el futuro la técnica de reproducción asistida», añade Aguirre.

Paso a paso

Como explica la oncóloga del hospital maño, «el único factor que se debe tener en cuenta es que el tratamiento de conservación no demore demasiado el inicio del tratamiento sistémico. Hoy en día, con la introducción de tratamientos de estimulación rápidos, podemos tener buenos resultados demorando la quimioterapia tan solo 12-14 días lo que es perfectamente asumible». Junto a ello, se debe pensar qué estrategia es la mejor, por eso Urries apunta que «en caso de tener pareja estable también puede optarse por criopreservar embriones directamente, con la ventaja de que la tasa de supervivencia de los embriones criopreservados es superior a la de los óvulos. Otra técnica muy prometedora, pero que actualmente aún está en desarrollo, sería la criopreservación de tejido ovárico especialmente indicada en chicas prepúberes de las que es imposible aún obtener óvulos».

Sin embargo, ante este abanico de opciones la preocupación de muchas mujeres en torno a si ser madres podría empeorar el tumor o poner en peligro la vida de ambos anula sus expectativas. Por este motivo Aguirre aclara que «el embarazo, tras un diagnóstico de cáncer de mama, no empeora el pronóstico de la enfermedad. De hecho, hay algún estudio que ha mostrado que las pacientes que consiguen un embarazo tras un diagnóstico de cáncer de mama tienen, en general, una supervivencia mejor de las que no lo consiguen. Si bien estos trabajos pueden tener un sesgo evidente de selección, nos dan suficiente información como para no contraindicar un embarazo después de haber padecido un cáncer de mama tras un periodo que puede ir desde los dos hasta los cinco años dependiendo del tipo de cáncer de mama y el tratamiento que se aplique».

En este sentido, Colmenarejo explica que «las tasas de curación del cáncer de mama están en función del estadio en el que ocurre el diagnóstico. El estudio Eurocare pretende estimar las tasas de curación del cáncer en Europa y describe un descenso de la mortalidad del cáncer de mama en España situándose en índices de supervivencia en el 85,2% de nuestras pacientes a los cinco años, si bien en casos de detección precoz en estadios iniciales la supervivencia puede llegar a superar el 95%.

 

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El cáncer de mama no es motivo para que las madres pierdan su bebé

La decisión de abortar cuando se diagnostica un cáncer de mama durante el embarazo no mejora el pronóstico de las pacientes. Esa es una de las conclusiones a las que ha llegado la Dra. Cristina Saura, (investigadora principal del Grupo de Cáncer de Mama y Melanoma del Vall d’Hebron Instituto de Oncología) quien ha publicado recientemente una tesis doctoral en la que expone los resultados de su estudio sobre el tratamiento de la enfermedad en mujeres embarazadas.

El trabajo recoge los casos de más de cincuenta pacientes, a quienes se había diagnosticado cáncer de mama durante el embarazo y que han sido tratadas a lo largo de varios años en el Hospital Universitario Vall d’Hebron. Tras examinar todas las historias clínicas, Saura ha llegado a la conclusión de que estas pacientes no necesitan interrumpir su embarazo para hacer frente al tratamiento de la enfermedad, pues esto, no aumenta las posibilidades de éxito.

En el estudio se llega a la conclusión de que el tratamiento de estos casos debe ser lo más parecido posible al de una paciente no embarazada: “cirugía, cuando fuese precisa, en cualquier momento del embarazo; quimioterapia con antraciclinas y/o taxanos, a partir del segundo trimestre”. Aunque resulte sorprendente, “la quimioterapia —indica el trabajo— no produce ninguna alteración neuropsicológica posterior del neonato, ni tampoco cardiológica, por el hecho de exponer los fetos a la quimioterapia intrauterina”. “Lo que sí se debe desaconsejar —sin embargo— es el uso de radioterapia o fármacos biológicos, y aquellos de los que no se tenga información en cuanto a posibles interacciones durante el embarazo”, señala el estudio.

El cáncer de mama es el de mayor recurrencia entre las mujeres y la principal causa de fallecimiento, con una media de mil muertes anuales. Es el tipo de tumor más diagnosticado en la franja de edad comprendida entre los 25 y los 69 años. El retraso cada vez mayor en la edad del primer embarazo en los países desarrollados y el incremento del cáncer entre las mujeres con edades comprendidas entre los 30 y los 45 años ha provocado un aumento progresivo de los cánceres de mama que se diagnostican durante el embarazo. Las cifras hablan de que, en la franja de edad comprendida entre los 25 y los 29 años, uno de cada cinco casos de cánceres de este tipo diagnosticados, se dan asociados a un embarazo, ya sea durante el mismo, o en el año posterior a este.

 

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La mastectomía con preservación del pezón evita recaídas en cáncer de mama

La mastectomía con preservación del pezón disminuye el riesgo de recaída en cáncer de mama, según ha mostrado un estudio llevado a cabo por investigadores del Massachusetts General Hospital en Boston (Estados Unidos) y que ha sido publicado en la revista del Colegio Americano de Cirujanos. A diferencia de una mastectomía estándar, que elimina la totalidad de la mama y la piel del pecho incluyendo el pezón, la mastectomía con preservación del pezón elimina el tejido mamario pero deja intacto la piel del pezón, el pezón y la areola. De hecho, esta técnica cada vez es más solicitada por las pacientes, si bien los médicos siguen siendo reacios por miedo a las recaídas.

Según los autores, las mujeres con cáncer de mama son candidatas para someterse a este procedimiento a menos que tengan cualquiera de las siguientes condiciones: evidencia clínica o de imagen de la afección cancerosa del pezón y la areola; cáncer de mama localmente avanzado que afecta a la piel; cáncer de mama inflamatorio; o senos muy grandes o flácidos.

En este estudio, revisaron los registros médicos, de junio de 2007 a diciembre de 2012, de 297 pacientes cuyo cáncer de mama fue tratado con este procedimiento, con el fin de analizar las tasas y los patrones de recaída. Más de tres cuartas partes de las mujeres tenían cáncer de mama de estadio 0 o etapa 1, y el resto tenían cáncer de estadio 2 o 3, informaron los investigadores.

El carcinoma ductal in situ afectaba al 23 por ciento de las participantes, y el otro 77 por ciento tenía cáncer invasivo. Asimismo, los resultados de la biopsia del pezón encontraron cáncer en 20 de 311 senos (6,4 por ciento), requiriendo la extirpación posterior del pezón o complejo pezón-areola.

Las tasas de seguimiento de los pacientes oscilaron entre 4 y 101 meses después de la mastectomía con preservación del pezón, y la mayoría de los pacientes realizaron exámenes de seguimiento con sus oncólogos u otros médicos durante al menos tres años.

Supervivencia sin recidivas en el complejo pezón-areola

Según los investigadores, la tasa de supervivencia libre de enfermedad fue del 95,7 por ciento a los tres años y del 92,3 por ciento a los cinco años. Además, el cáncer de mama se repitió en 17 pacientes a los 51 meses de seguimiento mediano y, de ellas, diez pacientes presentaron recaída local-regional; dos tenían recidiva local-regional y distante; y siete tenían recidivas lejanas solamente.

De hecho, ninguna paciente tuvo una recidiva que involucrara el complejo pezón-areola. En este sentido, los investigadores informaron de que ningún cáncer de mama se desarrolló en el pezón en ninguno de los otros 1.871 procedimientos de mastectomía con preservación del pezón realizados en su hospital entre 2007 y 2016 para el tratamiento del cáncer o como una mastectomía profiláctica.

 

 

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Cáncer de mama: Ejercicios tras la cirugía de cáncer de seno

Uno de los beneficios del ejercicio tras la cirugía de cáncer de mama es recuperar el movimiento del hombro y del brazo y evitar la debilidad, efectos secundarios de este tipo de intervención quirúrgica. El ejercicio ayuda a reducir el riesgo de linfedema o hinchazón del brazo. Hacer ejercicios después de la cirugía es también importante si se ha sometido a radioterapia.

¿Cuál es el ejercicio recomendado después de una operación de cáncer de seno? El primer paso es consultar con el médico para saber cuál es el plan de ejercicios más adecuado y, sobre todo, cuánto tiempo hay que esperar después de la cirguía para empezar con el ejercicio. No todos los ejercicios son aptos para realizar al principio, siendo recomendable en algunos casos esperar una o varias semanas.

¿Cuándo empezar a hacer ejercicio después de una cirugía?

Entre el tercer y séptimo día después de la cirugía ya se pueden realizar algunos sencillos ejercicios, siempre consultando previamente al médico. Hay que tener en cuenta que después de la cirugía la mujer puede notar sensación de opresión en el pecho y en la axila, cosquilleo o dolor en la parte trasera del brazo o en el toráx.

Cualquier signo o molestia extraña que notemos al hacer ejercicio, comunicar al médico. De igual manera, recordar que el ejercicio se debe realizar con suavidad, sin movimientos bruscos o estiramientos forzados.

Podemos empezar por estos ejercicios para realizar tumbadas, recomendados por expertos en Oncología de la American Physical Therapy Association:

  • Colocar el brazo del lado de la cirugía sobre un cojín o almohada ayuda a reducir la hinchazón. La posición correcta es mano ligeramente más elevada que la muñeca y codo un poco más que el hombro.
  • Tumbada, elevar el brazo del lado de la cirugía por encima del nivel del corazón durante unos 40-45 minutos. Durante este tiempo, abrir y cerrar la mano (15-20 veces) y, a continuación, doblar y estirar el codo. Conviene repetir tres veces al día para ayudar a drenar el líquido linfático del brazo.
  • Los ejercicios de respiración profunda ayudan a relajarse. Tumbada boca arriba, respira despacio y profundamente, inhalando todo el aire que puedas y exhalando a continuación. Repetir entre 4-5 veces. Se pueden hacer varias veces al día.

Ejercicios después de cirugía de senos

Estos son algunos de los ejercicios más eficaces para hacer a partir de la primera o sucesivas semanas después de la cirugía. Será el médico el que determine cuándo se puede empezar.

Ejercicio con vara

Una vara o el palo del cepillo sirven para hacer este ejercicio que estimula la movilidad de los hombros. Sujetamos la vara con las dos manos a la altura de la cintura y la elevamos por encima de la cabeza, hasta donde notemos un estiramiento del brazo del lado de la cirugía. Mantener la posición durante unos segundos, bajar lentamente los brazos. Repetir 5-7 veces.

Ejercicio de codo

Ejercicio para favorecer el movimiento del brazo y la parte frontal del tórax. Se puede realizar tumbada al principio (y a medida que ganemos movilidad sentada o de pie). Colocamos las manos con los dedos entrelazados detrás de la cabeza, con los puntos en dirección al techo. Mover los codos hacia arriba y abajo. Repetir 5-7 veces.

Ejercicios del omóplato

En este caso nos sentamos en una silla delante de una mesa, con la espalda bien recta. Colocar el brazo del lado contrario a la cirugía en la mesa, con el codo doblado y la palma hacia abajo. A continuación, colocar el otro brazo, con el codo en posición recta y la mano hacia abajo. Mover hacia adelante este brazo, sin que el resto del cuerpo lo haga, hasta sentir un ligero estiramiento del omóplato. Repetir 5-7 veces.

Ejercicio de flexión

Para hacer este ejercicio, colocarse en una silla, con las manos entrelazadas a la altura de la cintura. Elevar los brazos sobre la cabeza y, a continuación, flexionar el cuerpo hacia el lado derecho hasta la cintura. Mantener unos segundos y recuperar la posición inicial. Repetir con con cada lado entre 5-7 veces.

Ejercicio de hombro

Para realizar este ejercicio, nos ponemos de pie con las manos apoyadas en la pared. Con los dedos vamos subiendo hasta que notemos un ligero estiramiento. Recuperar la posición inicial. Repetir de 5-7 veces.

 

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Mastólogos destacan que “dentro de nada” las mamografías serán con tomosíntesis en las CC.AA.

La Fundación de Estudios Mastológicos (FEMA) ha destacado este jueves en una rueda de prensa en Santander que “dentro de nada” las campañas de ‘screaming’ dispondrán de equipos de mamografía digital con tomosíntesis porque las comunidades autónomas están adquiriendo los equipos necesarios, según su director de Patología de la Mama, Armando Tejerina.

Así, Tejerina ha concretado que estas nuevas técnicas permitirán aumentar en un 20 por ciento el diagnóstico de esta dolencia, gracias a que estos nuevos mamógrafos podrán hacer cortes milimétricos.

En una rueda en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) con motivo del encuentro ‘Cáncer de mama: una enfermedad curable’, el patrono de FEMA, José Díaz-Faes, ha destacado que “lo más importante de todo es detectar pronto” la enfermedad, así como tener medicamentos “eficaces” y “cada vez menos tóxicos”, como los que se están utilizando en la actualidad.

“Hace años se pensaba que cuanto más quitábamos, más curábamos. Ahora se sabe que es fundamental el diagnóstico temprano. La enfermedad, detectada a tiempo, se convierte en curable”, ha manifestado, al tiempo que ha añadido que se logra la cura con “supervivencias muy prolongadas” en “un altísimo porcentaje”.

En este sentido, Tejerina ha incidido en que la frecuencia del cáncer de mama “ha aumentado en edades más tempranas, fundamentalmente por el estilo de vida”, ya que aumentan los casos de mujeres con este tipo de tumores cuando tienen menos de 40 años.

Así, además de concretar que en España se diagnostican 26.000 casos nuevos al año, ha precisado que la curación a cinco años está en torno a un 90 por ciento de los casos gracias “por los diagnósticos más iniciales y por los tratamientos más específicos”.

“EL MEJOR TRATAMIENTO COMIENZA CON UN DIAGNÓSTICO PRECOZ”

Tejerina también ha reivindicado que “el mejor tratamiento del cáncer de mama comienza con un diagnóstico precoz”, al tiempo que ha recordado que las campañas de prevención “ayudan a que muchas mujeres se curen”. Acerca también del diagnóstico temprano, el patrono de FEMA, Manuel Sánchez del Río, sostiene que en la actualidad se diagnostican “mucho más casos” que en el pasado debido, entre otros motivos, al uso de métodos que permiten detectar “lesiones milimétricas”.

Por su parte, Tejerina considera que en el futuro se van a hacer estudios de test genéricos gracias a los cuales “muchas mujeres no van a necesitar tratamiento de quimioterapia” como en la actualidad. Y también ha hecho hincapié en que la medicina actual, en comparación con la situación 20 años antes, es “individualizada” y “personalizada” ya que, en el caso concreto del cáncer de mama, se basa en las características biológicas del paciente y en el perfil del tumor. Esto permite, a su juicio, obtener información que permite esta individualización y personalización en el diagnóstico y posterior tratamiento.

MAYOR “TOXICIDAD” CON LA MATERNIDAD “TARDÍA”

También han insistido en el riesgo que tienen las mujeres de padecer cáncer de mama si se tiene el primer hijo de forma “tardía” en comparación con los existentes si se tiene con menos de 20 años o con no quedarse embarazada.

Díaz-Faes, ha comparado la incidencia de este tipo de cáncer en Filipinas con la que hay en Nueva York (Estados Unidos) y España, alertando de que la primipariedad tardía “es mucho más tóxica que la primipariedad”. En este sentido, ha comentado que “parecer ser” que un embarazo pronto “protege” a la mujer de padecer un cáncer de mama, mientras que uno tardío “perjudica notablemente”.

En este mismo sentido, ha concretado que la toxicidad provocada por la fabricación de estrógenos a mayor edad “aumenta de forma considerable”, de tal forma que, en su opinión, este es uno de las motivos de la mayor incidencia del cáncer de mama en madres que tienen su primer hijo con más de 30 años, aunque ha añadido factores ambientales o de estilos de vida.

Del mismo modo, el patrono de FEMA, Manuel Sánchez del Río, ha hecho referencia a las influencias que tienen los ciclos mamarios diferentes en mujeres de 20 ó 30 años, de tal forma que a los 30 años “no puede soportar de igual forma” las cargas hormonales de los ciclos menstruales en comparación con una mama “joven”.

Sánchez del Río, preguntado sobre los beneficios de la lactancia, ha destacado que es “buena” tanto para la madre como para el hijo.

También se ha referido a las cirugías para reconstruir la mama afectada, que, a su juicio, “debe hacerla un mastólogo acompañado de un cirujano plástico”, de tal forma que, como se está haciendo a día de hoy, la mujer sale del hospital físicamente como estaba antes de someterse a la cirugía, lo que “desde el punto de vista psicológico es importantísimo” para la paciente.

 

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Cáncer de mama a los 23

Con tan sólo 23 años le diagnosticaron cáncer de mama pero por suerte su proceso no pudo ser más rápido. A Victoria le operaron al día siguiente de comunicarle la noticia, por lo que no le dio tiempo a pensar en qué podría pasar. “De esto no te vas a morir”,  le dijo el doctor, “y yo me lo creí”, cuenta Victoria con la misma contundencia y convencimiento que tenía por aquel entonces. Sabía que saldría de aquello. Y así fue.

Le practicaron una mastectomía y se sometió a quimioterapia durante 6 meses, sin embargo, en aquel momento no sentía miedos. “Lo empecé a pasar mal cuando realmente me enfrenté a la enfermedad, al terminar el tratamiento. Ahí empecé a hacerme preguntas y a querer saber porqué me había pasado a mí, si había hecho algo mal, o si la alimentacion no fue la correcta?”, cuenta nuestra protagonista. “Una vez superado el cáncer hay mucho trabajo después. Viene el miedo o la ansiedad cada vez que llega una revisión por si vuelve a pasar, por si voy a estar preparada si me ocurre de nuevo, y tenemos que superarlo. Para ello, la Asociación de Mujeres Afectadas por el Cáncer de Mama de Elche me ayudó muchísimo”, puntualiza Victoria.

Victoria tuvo mucha suerte, y lo sabe. El primer encuentro con ella misma tras operarse el pecho fue clave: “nunca me vi totalmente plana”. En la misma mastectomía le colocaron una prótesis pequeña, lo que supuso en factor más para poder superar el cáncer. Sin embargo, un trago más que tuvo que superar la joven fue la noticia con 27 años de que su cáncer era genético, por lo que tenía probabilidades de volver a padecer otro cáncer de mama y cáncer de ovario. De forma que para prevenirlo le estirparon el otro pecho, intervención en la que también le colocaron una prótesis en esa mama, y actualmente está a la espera de operarse de los ovarios. Pero, a pesar de los miedos que tiene, si algo destaca de Victoria es su positividad y la fuerza que irradia cuando lo cuenta. Porque sabe que de eso no se va a morir.

 Madre después del cáncer

Contra todo pronóstico, a los 28 años se quedó embarazada de forma natural de una niña, a la que le dio el pecho con una sola mama durante un año. Sin embargo, la decisión de tener hijos no fue fácil, ya que al ser genético su cáncer podría ser heredado por su descendencia. A pesar de todo, su marido y ella fueron a por todas y ahora son padres de dos preciosas niñas.

A día de hoy, con una familia propia y con dos hijas a las que cuidar, si hay algo que Victoria resalta de su experiencia es la edad a la que sufrió el cáncer. Tanto es así que con mucha claridad y sin dudas afirma que “menos mal que me pasó en una época en la que no tenía responsabilidades, en la que mi única preocupación era yo, y eran los demás quienes se preocupaban por mi. Si tuviera que elegir me quedaría con aquella edad porque se te rompería el corazón de pensar que tienes que estar con la gente que te necesita y en vez de eso estás mal, o pensando que te pueda pasar algo y dejarlos solos. Con 23 te preocupas por el estado fisico y pones todas tus energías en ti misma y en salir de eso, sin pensar en nadie más”.

AMACMEC, fuerza y compañía de por vida para las mujeres con cáncer de mama

Para Victoria, igual que para cualquier persona que padece una enfermedad, tener tras ella el apoyo, la fuerza y el asesoramiento de una asociación es imprescindible para hacer frente al dolor y al desasosiego. Por ello, el papel que cumple en este caso la Asociación de Mujeres Afectadas por el Cáncer de Mama de Elche y Comarca (AMACMEC) fue, y sigue siendo, de vital importancia para que Victoria, quien lleva 11 años como socia, sobrellevara la enfermedad gracias a los grupos de apoyo de quimioterapia, la psicóloga o los fisioterapeutas, a los que todavía acude para la rehabilitación del brazo y el mantenimiento de los dos pechos, que al estar reconstruidos pueden ocasionar problemas de espalda o encapsulamiento. Además, lo que más destaca de toda su labor es la contribución a que las mujeres tengan la mente ocupada mediante telleres y actividades, algo fundamental en este proceso.

Según comenta la presidenta de AMACMEC, Consuelo García, socia desde hace 18 años, “el apoyo y ayuda desde el primer momento del diagnóstico es clave para que no estén desamparadas ante la noticia del cáncer. Lo primero que se hace es charlar para tomar contacto con ellas y que nos cuenten lo que necesiten, porque recién diagnosticada se tiene un caos mental que se necesita contar lo que se siente y oír otros testimonios que lo han pasado”.

 

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Experta aconseja a pacientes con cáncer de mama participar en ensayos clínicos por sus “enormes beneficios”

La jefa de la Unidad de Mama del Servicio de Oncología del Hospital Vall d’Hebron, la doctora Cristina Saura, ha destacado los “enormes beneficios” de participar en ensayos clínicos para las pacientes con cáncer de mama, ya que de este modo “tienen la posibilidad de recibir fármacos aún no aprobados en España, pero que desde la comunidad científica ya sabemos que pueden beneficiarlas, así como la contribución que supone para avanzar en el conocimiento científico y para conseguir la aprobación de nuevos fármacos”.

Según ha manifestado la doctora, que además es miembro de la Junta Directiva de SOLTI, hay un porcentaje importante de pacientes que no tiene claros determinados conceptos y tiene dudas o ideas preconcebidas que frenan la participación en este tipo de investigaciones, que permiten evaluar nuevos medicamentos y nuevos procedimientos que pueden aportar un mayor valor al tratamiento y pronóstico del cáncer de mama.

Bajo este contexto, la Fundación SOLTI ha organizado en Barcelona el ‘Taller de formación sobre ensayos clínicos para pacientes con cáncer de mama’, que ha contado con el aval de la Federación de Mujeres con Cáncer de Mama (FECMA) y la colaboración de Novartis y Pfizer.

La doctora Saura afirma que estas jornadas de formación son beneficiosas porque en ellas las pacientes pueden plantear dudas y aclarar conceptos abiertamente. “El objetivo de este taller es ser un espacio de interacción abierto donde se pueda hablar de cualquier tema relacionado con investigación clínica y cáncer de mama”, ha afirmado.

A su vez, Bea Flores, una paciente que ha participado en el taller compartiendo su experiencia como participante en un ensayo clínico, ha asegurado que “asistir a un taller de estas características permite tener una visión clara de qué son los ensayos clínicos y desterrar los posibles prejuicios que se puedan tener”.

“La paciente, con esta información, y con el pleno conocimiento de en qué situación se encuentra su estado de salud, puede valorar la posibilidad de participar en un ensayo -obviamente si su oncólogo/a se lo ha propuesto-. Opino que jamás hay que tener miedo ante lo desconocido, hay que tener miedo a no intentarlo”, ha subrayado.

De hecho, según han demostrado diversos estudios, entre los posibles beneficios de formar parte de un ensayo clínico una parte importante de las pacientes participantes percibe haber recibido un mayor seguimiento médico mientras formaba parte del estudio.

Por su parte, la doctora Judith Balmaña, miembro de SOLTI y jefa de la Unidad de Alto riesgo y prevención del cáncer del Servicio de Oncología del Hospital Vall d’Hebron, ha destacado las principales ventajas de las pacientes bien formadas e informadas es que al ser conocedoras de su enfermedad y pacientes autónomas pueden tomar las mejores decisiones relacionadas con su salud y sus opciones de tratamiento.

“Actualmente, hay medios informativos a doquier y lo importante es ir a las fuentes adecuadas, aquellas que aporten la información con el grado de evidencia que las avale. Ello permite entender mejor la situación de la enfermedad y conversar sobre las opciones terapéuticas entendiendo la perspectiva del paciente”, ha mencionado la experta.

 

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El microambiente cerebral hace que las metástasis del cáncer de mama HER2-positivas sean resistentes al tratamiento

Si bien las terapias dirigidas a mutaciones genéticas que impulsan el crecimiento de un tumor han mejorado significativamente la perspectiva para muchos pacientes, no han sido tan exitosas en el control de metástasis cerebrales en varios tipos de cáncer. En el caso del cáncer de mama impulsado por la sobreexpresión al gen HER2, hasta el 50 por ciento de las pacientes tratadas con terapias dirigidas a mutaciones desarrollan metástasis cerebrales, que son inevitablemente fatales.

Ahora, un equipo de investigación basado en el Hospital General de Massachusetts (MGH), en Estados Unidos, ha identificado un mecanismo novedoso detrás de la resistencia a las terapias dirigidas a HER2 o PI3K y una estrategia de tratamiento que puede superar esta resistencia.

“Aunque el fracaso de estos fármacos contra la metástasis cerebral se ha atribuido a menudo a la barrera hematoencefálica, algunos agentes son lo suficientemente pequeños para penetrar en el cerebro –dice Rakesh K. Jain, director de los ‘Steele Laboratories of Tumor Biology’ del Departamento de Oncología de Radiación de MGH, coautor principal del informe sobre este trabajo publicado en ‘Science Translational Medicine’.

“Además, la vasculatura disruptiva y con fugas que se desarrolla en y alrededor de los tumores, lo que llamamos la barrera del tumor de la sangre, permite una cierta acumulación de fármacos anti-HER2 y anti-PI3K en las metástasis cerebrales. Este trabajo demuestra que el propio microambiente tumoral puede comprometer la eficacia de las terapias dirigidas y deben tenerse en cuenta a medida que se desarrollen nuevos enfoques de tratamiento”, añade.

El impacto del microambiente en el crecimiento y el tratamiento de tumores ha sido un foco principal del equipo de Jain. Para este estudio colaboraron con Jeffrey A. Engelman, coautor principal y experto principal en terapias dirigidas, que estaba antes en el centro del cáncer de MGH y ahora es jefe global de Oncología en los Institutos de Investigación Biomédica de Novartis.

IDENTIFICARON HER3 COMO POSIBLE CONTRIBUYENTE A LA RESISTENCIA

Los coprimeros autores David P. Kodack, Vasileios Askoxylakis y Gino B. Ferraro, todos de ‘Steele Labs’, se propusieron identificar factores en el microambiente cerebral que podrían alterar el crecimiento y las señales de supervivencia dentro de células de cáncer de mama HER2 positivas. Ellos y otros investigadores del Centro de Cáncer del MGH, la Universidad de Carolina del Norte, ‘Vanderbilt University’ y Novartis, identificaron HER3 –parte de la misma vía de señalización que incluye HER2– como posible contribuyente a la resistencia anti-HER2/PI3K en la metástasis cerebral del cáncer de mama.

Después de confirmar en modelos de ratón que las células de cáncer de mama HER2 positivas se vuelven resistentes al tratamiento anti-HER2 cuando se implantan en el cerebro, pero no en otros tejidos, los científicos descubrieron que HER3 está sobre expresada en metástasis cerebrales de cánceres de mama HER2-positivos en ratones y pacientes humanos.

Aunque ni un fármaco que se dirige a HER3 ni uno que interfiere con la interacción entre HER2 y HER3 pudieron ralentizar el crecimiento de metástasis cerebrales, el tratamiento combinado con un fármaco anti-HER2 y uno anti-HER3 redujo significativamente el crecimiento del tumor.

“HER3 se ha asociado con la resistencia al tratamiento en varios tipos de cáncer y nuestros hallazgos indican que la sobreexpresión de HER3 dentro del microambiente de metástasis cerebrales reprograma las vías de señalización cerradas por la supresión de HER2 -dice el coprimer autor Ferraro–. Aunque los tratamientos dirigidos a HER2 y HER3 están clínicamente disponibles, los ensayos clínicos a menudo excluyen a los pacientes con metástasis cerebrales. Estos hallazgos deben ahora confirmarse en pacientes para los que se necesitan desesperadamente mejores opciones de tratamiento”.

 

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Cinco peligrosos mitos sobre las mamografías que deberías desterrar de una vez por todas

La experiencia del paciente en Radiología está llena de incertidumbres. Su desconocimiento sobre las dosis que va a recibir y sobre las representaciones gráficas de las imágenes termina por provocarle cierto desconcierto sobre lo que le sucede durante y después de una prueba radiológica. Ocurre cuando se hace una ecografía, una resonancia magnética o una mamografía. En concreto, la paciente que recibe una cita para hacerse una prueba de mamografía habitualmente se hace un recorrido mental sobre cómo va a ser su experiencia.

 Si ya  tuvo alguna experiencia anterior, recorrerá imaginariamente una misma situación: “Confirman mis datos como paciente, me desvisto de cintura hacia arriba y me colocan frente a un aparato que se llama mamógrafo. Me las aplastan y me dice un Técnico de Radiología que alguno de mis médicos me comunicará el diagnóstico en unas semanas”. En este sencillo esquema imaginario también se incluye el ruido de la máquina cuando el técnico da la orden de ‘disparar’ cada una de las cuatro proyecciones que se realizan, y la incomodidad de la posición oblicua cuando se pone la axila sobre una esquina.

Escenas como esta, que corresponden a interpretaciones típicas que las pacientes tienen sobre la prueba de la mamografía, ha provocado que, con el tiempo, se hayan generados muchos mitos sobre la prueba de mamografía. Mitos como el que se ha extendido sobre la utilización del collarín plomado de tiroides afecta al propio estado emocional y de seguridad del paciente. Si se generan dudas e incertidumbres sin evidencia, es muy posible que aumente la tasa de inasistencia en las pruebas de mamografía, que en España ronda sobre el 60 %. Es decir: de cada 100 citas para detectar qué mujeres pueden estar sufriendo alguna enfermedad en las mamas, sólo asisten 60 pacientes. Los mitos más extendidos son:

Las mamografías no ayudan a la supervivencia en cáncer. Falso.

Aunque se está poniendo en tela de juicio la detección temprana o el sistema de cribado poblacional, el aumento de las tasas de supervivencia del cáncer de mama se atribuye a los mejores resultados por la combinación de tratamientos (Radioterapia, Inmunoterapia, Cirugía, Quimioterapia). La detección temprana del cáncer a través de la mamografía no sólo ayuda a la intervención de los tratamientos para sobrevivir al cáncer, sino también para elementos clave en la mujer: si antes se diagnostica, antes se evita la mastectomía o extirpaciones muy pequeñas en cirugía que ayudarán a salvar la propia mama. Y es que, la ‘normalización’ anatómica también es un factor a tener en cuenta.

La mamografía genera cáncer. Falso.

Es cierto que la Radioterapia sí puede generar cáncer. Está probado. Pero las dosis de radiación en las mamografías son parecidas a las de una radiografía. Por tanto, el riesgo de daño oncológico es extremadamente bajo. De hecho, es imposible atribuir a las pruebas de radiodiagnóstico el hecho de que un paciente genere cáncer. Gracias a la innovación en tecnología, las dosis de radiación en la mamografía han disminuido constantemente con el tiempo y, a la vez, han aumentando en precisión y calidad en la imagen, por eso se diagnostica más y mejor. En Radiología usamos el criterio ALARA como principio constante de precaución: sabemos que los beneficios de detectar y tratar algo superan con creces el potencial extremadamente pequeño de daño causado por la exposición a la radiación.

Las mamografías son 100% fiables. Falso.

Aunque las mamografías son la mejor herramienta que tenemos en la detección temprana, su efectividad en la identificación de un cáncer no llega al 100%. Aproximadamente llegan al 80%. Por eso se complementan con la Ecografía, con la Resonancia Magnética e incluso con la Medicina Nuclear (cuando se usa un marcador para detectar actividad tumoral en los ganglios de la axila). También es posible obtener un resultado falso positivo (cuando una mamografía indica la presencia de cáncer y, al realizar pruebas complementarias, se descubre que ese tumor no existe).

Sin embargo, un error diagnóstico no debe ser excusa para desconfiar de la mamografía. Aunque la mayoría de las mujeres recitadas no tienen cáncer, ciertos hábitos de vida no saludables (fumar, obesidad, alcohol, inactividad física) aumentan mucho los riesgos de cáncer de mama. Por tanto, aunque la repetición de pruebas produce inquietud, incomodidad y ansiedad, hay mucha experiencia de que el cáncer puede aparecer y, además, ser muy agresivo.

Las mamografías son dolorosas. Depende.

Pensar en que la compresión en una mamografía es una incomodidad temporal puede ayudar a que el proceso sea más llevadero. Bien es cierto que cada persona tiene un umbral de dolor determinado y cada paciente una estructura de tejidos mamarios diferente, pero a veces lo que más duele es la tirantez que produce en los músculos del hombro y la tensión con la que el paciente se enfrenta a la prueba. La mejor recomendación es recordarle al Técnico de Radiología que ya sufrió dolor la última vez que se la hizo. Él tomará medidas para reducir el efecto de la compresión y, además de entender que la compresión evita el movimiento de la mama, hace que la imagen salga compacta y encima produce menos dosis de radiación. También ayuda a saber que los senos están más sensibles cuando se acerca el periodo, por lo que se recomienda programar la mamografía de rutina en el medio del su ciclo menstrual.

El collarín de tiroides evita radiaciones durante la mamografía. Falso.

El análisis dosimétrico del estudio internacional más citado expresa en sus conclusiones que “el blindaje de tiroides durante la mamografía es innecesario, y puede aumentar las repeticiones en lugar de disminuir la protección radiológica de la tiroides” (media de repetición de pruebas de un 20 %.). En cuanto al riesgo de dosis en glándula tiroides por la mamografía, tenemos que el 7º Informe sobre Efectos Biológicos de la Radiación Ionizante (BEIR VII) determinó que el riesgo durante toda la vida de padecer un cáncer de tiroides inducido por radiaciones es de 14 por cada 100.000 mujeres expuestas a 0,1 Gy.

Por lo tanto, asumiendo la mayor dosis posible de 4,7 mSv por mamografía convencional (es menor en mamografía digital), el riesgo durante la vida de padecer un cáncer de tiroides inducido por un examen de screening para una mujer de 40 años es de seis por billón. Esto es, 1 en 166.000.000 (uno en 166 millones). Incluso, este riesgo disminuye con la edad. Si sumamos el riesgo para múltiples exámenes, el riesgo acumulado de tener un cáncer de tiroides a causa de un screening mamográfico anual entre los 40 y los 80 años es de aproximadamente 56 por billón. Es decir, 1 en 17.800.000 (uno en casi 18 millones). Además: hablamos de ‘riesgo’, y no de evidencia.

En abril de 2012 se publicó en España la Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPR) una Nota técnica 2 sobre la utilización de protectores plomados de tiroides en mamografía. Fue emitida con objeto de dar respuesta a las recientes demandas de pacientes que manifiestan su inquietud por un posible riesgo de carcinoma de tiroides por la dosis de radiación recibida en esa zona durante la realización de la mamografía. La SEPR y la SEDIM (Sociedad Española de Diagnóstico por Imagen de la Mama) consideran que no es necesario utilizar protector plomado de tiroides durante la mamografía, dado que, entre otros motivos, el tiroides no está expuesto directamente al haz de rayos X, recibiendo por ello una dosis insignificante, y el uso de estos protectores puede afectar a la calidad de la imagen y a un correcto diagnóstico.

 

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