Me han diagnosticado cáncer de mama tres veces y esto es lo que quiero que todas las mujeres sepan sobre el tumor

El cáncer de mama es el tumor más diagnosticado cada año en España entre las mujeres y puede comenzar con un bulto en la axila.

El cáncer de mama es el tumor maligno más común entre las mujeres en España, representando aproximadamente el 30% de los cánceres femeninos. En 2023, se diagnosticaron alrededor de 35.312 nuevos casos en el país. Aunque la tasa de supervivencia a cinco años ha mejorado significativamente, situándose en un 85,5%, esta enfermedad sigue siendo la principal causa de mortalidad por cáncer en mujeres españolas, con 6.754 fallecimientos registrados en 2023.

De hecho, tal y como ocurre con otros tipos de cáncer, la incidencia del cáncer de mama ha mostrado un incremento en los últimos años, lo que subraya la importancia de la detección precoz y la investigación continua para mejorar los resultados y la calidad de vida de las pacientes. De ahí la importancia de prestar atención al mínimo síntoma, para poder así contar con un diagnóstico temprano y aumentar la tasa de supervivencia.

Sobre la importancia de esto trata de divulgar Cat Stone, doctora y especialista en cirugía cosmética con base en Auckland, que encontró un pequeño bulto cerca de su axila en 2017. En ese momento, las pruebas determinaron que era un crecimiento benigno de tejido mamario, lo que le trajo un alivio temporal.

Sin embargo, en septiembre de 2019, todo cambió. El bulto, que hasta entonces había sido blando y esponjoso, adoptó una textura más firme, parecida al dorso de un nudillo. Cat, enfrascada en las demandas de su trabajo y su rutina diaria, decidió posponer cualquier examen médico hasta que la situación se volvió insostenible. Lo que parecía una simple irregularidad sería el inicio de una batalla larga y desafiante contra el cáncer, transformando su vida para siempre.

Retrasos muy caros

Como doctora, Stone sabía perfectamente la importancia de un diagnóstico temprano, pero su profesión, irónicamente, la llevó a priorizar otras responsabilidades. Solo en enero de 2020 decidió hacerse una mamografía, motivada por el recuerdo de su amiga Helena, quien falleció a los 37 años debido al cáncer de mama. Esta no mostró nada anormal, pero una ecografía adicional reveló algo que cambiaría el curso de su vida.

Con su experiencia médica, pudo leer las imágenes antes de recibir el diagnóstico oficial, confirmando que su peor temor se había materializado. Fue diagnosticada con un cáncer de mama hormonal de grado dos, una noticia devastadora que planteó no solo una amenaza para su vida, sino también un impacto emocional profundo.

Al recibir el diagnóstico, tuvo dos miedos principales, tal y como le explica al Daily Mail, el temor a morir y la posibilidad de perder un pecho, algo que afectaba profundamente su percepción de feminidad y atractivo. Como especialista en cosmética, entendía mejor que nadie cómo la sociedad asocia el valor de una mujer con su apariencia física, particularmente con su pecho.

Esto amplificó la carga emocional del diagnóstico, añadiendo un nivel de angustia que iba más allá del impacto físico de la enfermedad. Sin embargo, decidió enfrentar el desafío con determinación, embarcándose en un agresivo plan de tratamiento que incluyó una tumorectomía, radioterapia y el uso de tamoxifeno, un medicamento hormonal que bloquea los receptores de estrógeno en el cuerpo.

Efectos secundarios

El tratamiento hormonal, aunque crucial para prevenir la progresión del cáncer, tuvo efectos secundarios devastadores en su vida. Experimentó fatiga debilitante, confusión mental y una falta de energía que la dejó postrada durante meses. Después de tres meses de tamoxifeno, tuvo que abandonar el medicamento debido a la severidad de los síntomas, enfrentándose a la difícil decisión de equilibrar su salud física con su bienestar emocional. Ya en octubre de 2021, apenas un año después de terminar su tratamiento inicial, descubrió un nuevo bulto en el mismo pecho.

Este hallazgo coincidió con calambres pélvicos dolorosos que la llevaron a realizarse un ultrasonido, revelando la presencia de fibromas y una masa anormal cerca de su ovario. La noticia fue un golpe devastador, ya que significaba que su batalla contra el cáncer estaba lejos de terminar.

Los médicos decidieron priorizar el tratamiento del cáncer de mama, lo que implicaba postergar la cirugía para tratar las anomalías pélvicas. En 2022, este tipo de enfermedad le golpeó de una manera diferente cuando perdió a su padre debido a un cáncer de médula ósea.

Este evento, combinado con sus propios problemas de salud, la llevó a intentar nuevamente el tamoxifeno, esperando que esta vez su cuerpo lo tolerara mejor. Sin embargo, los efectos secundarios fueron aún más severos, incluyendo pensamientos suicidas y un estado constante de desesperanza.

Ella, que siempre se había considerado una persona optimista y llena de energía, se encontró atrapada en una espiral de emociones negativas que no podía controlar. De este periodo y como consejo, destacó la importancia del apoyo emocional y la salud mental a la par que el tratamiento, recordando que la lucha contra esta enfermedad no es solo física, sino también psicológica.

Ya en 2023, un ultrasonido reveló que la masa en su ovario había crecido considerablemente, obligando a Stone a someterse a una histerectomía. Aunque esperaba que esta cirugía marcara el final de su viaje, en 2024 comenzó a experimentar una rápida pérdida de peso y detectó un nuevo bulto en su otro pecho. Esta vez, las pruebas revelaron la presencia de múltiples cánceres invasivos, lo que requirió otra mastectomía.

La situación parecía interminable, pero se mantuvo firme, enfrentando cada nuevo desafío y tratamiento. Antes de su diagnóstico, Stone era una trabajadora incansable, con jornadas que superaban las 80 horas semanales. El cáncer la obligó a reevaluar sus prioridades, enseñándole la importancia de cuidarse a sí misma tanto física como emocionalmente.

FUENTE: ELESPAÑOL

Resultados anormales en análisis de sangre prenatal podrían indicar cánceres maternos ocultos

Los investigadores han descubierto cánceres no diagnosticados previamente en el 48,6 % de las embarazadas que recibieron resultados anormales en la prueba prenatal de ADN libre de células (ADNlc), que se utiliza normalmente para detectar trastornos cromosómicos en el feto. Los tipos de cáncer encontrados incluyeron cáncer colorrectal, de mama, de pulmón y de páncreas, así como linfoma, colangiocarcinoma y carcinoma renal. La prueba de detección de ADNlc analiza fragmentos de ADN placentario que circulan en el torrente sanguíneo materno para identificar un cromosoma adicional o determinar el sexo del bebé. Además de detectar ADN fetal, la prueba de ADNlc también identifica ADN liberado de los glóbulos rojos de la madre y, en ocasiones, puede revelar ADN anormal que puede indicar un cáncer no diagnosticado en una embarazada asintomática. Este estudio fue publicado en el New England Journal of Medicine.

El estudio IDENTIFY, que está en marcha en los Institutos Nacionales de Salud (NIH, Bethesda, MD, EUA), está investigando las implicaciones de los resultados anormales de las pruebas de ADNlc que pueden sugerir la presencia de cáncer. Para el análisis actual, los investigadores examinaron a 107 participantes del estudio IDENTIFY para detectar cáncer mediante imágenes por resonancia magnética (RMN) de cuerpo entero, pruebas de diagnóstico médico estándar y secuenciación de ADNlc. De estas participantes, 52 fueron diagnosticadas con cáncer. Los investigadores descubrieron que la RMN de cuerpo entero era el método más eficaz para detectar el cáncer en este grupo.

Los métodos de diagnóstico tradicionales, como la revisión de la historia clínica, la evaluación de los síntomas y la realización de exámenes físicos, resultaron ser limitados para detectar el cáncer o determinar su ubicación. Se encontró que otros resultados anormales de ADNlc estaban relacionados con fibromas (tumores benignos del útero), discrepancias entre los cromosomas placentarios y fetales y hematopoyesis clonal en la madre (un precursor de los cánceres de la sangre). Los investigadores enfatizaron la necesidad de realizar más estudios para confirmar los patrones de secuenciación de ADNlc identificados en este estudio, que podrían ayudar a detectar el cáncer en mujeres embarazadas sin síntomas clínicos obvios.

FUENTE: LABMEDICA

 

Los alimentos que no faltan en las cocinas españolas y “nutren” a las células cancerosas

Por ahora, sólo lo han comprobado en roedores.

Un reciente estudio impulsado por científicos de la Universidad de Washington en St. Louis (WashU) en Estados Unidos y publicado en la revista Nature ha concluido que el consumo de fructosa está relacionado con el crecimiento de tumores en modelos animales de melanoma, cáncer de mama y cáncer de cuello uterino. Ahora bien, no es una relación directa.

La investigación precisa que es por el proceso que sigue la fructosa en el hígado, que la convierte en nutrientes utilizables para las células cancerosas. Señala, además, que este hallazgo podría servir para abrir vías nuevas en lo que a cuidado y tratamiento de distintos tipos de cáncer se refiere.

“La idea de que se puede combatir el cáncer con la dieta es fascinante”, destacan Gary Patti, el profesor Michael y Tana Powell de Química en Artes y Ciencias y profesor de genética y medicina en la Facultad de Medicina, todos en WashU, en unas declaraciones que ha difundido Europa Press. “Cuando pensamos en los tumores, solemos centrarnos en los componentes dietéticos que consumen directamente. Si ingerimos algo, imaginamos que el tumor lo absorbe”, detalla Patti.

El primer autor del estudio, Ronald Fowle-Grider, ha precisado que “los seres humanos somos complejos”. En este sentido, ha indicado que aquello que se ingiere puede ser consumido por el tejido sano, pero que más tarde sea “convertido en otra cosa que los tumores utilizan”.

“Nuestra expectativa inicial era que las células tumorales metabolizaran la fructosa igual que la glucosa, utilizando directamente sus átomos para construir nuevos componentes celulares como el ADN“, ha continuado explicando, antes de concluir que se sorprendieron al comprobar que “la fructosa apenas se metabolizara en los tipos de tumores que analizamos”.

Y el consumo de fructosa, según los investigadores, ha aumentado considerablemente en los últimos 50 años. El motivo se encuentra en el uso generalizado del jarabe de maíz, con un alto contenido de esta sustancia como edulcorante en bebidas y alimentos ultraprocesados, como los snacks.

Un estudio con ratones

La investigación comenzó alimentando con una dieta rica en fructosa a animales con tumores. Fueron midiendo la velocidad a la que crecían estos y pudieron detectar que esa fructosa promovía un aumento de los tumores, pero que no afectaba al peso corporal ni a los niveles de glucosa.

El siguiente paso fue repetir esta prueba, pero esta vez suministrando la fructosa a células cancerosas aisladas en una placa. A diferencia de lo que había ocurrido en la primera fase, las células no respondieron. Así que volvieron a observar a los animales. Mediante la metabolómica, identificaron niveles elevados de una variedad de especies de lípidos, incluidas las lisofosfatidilcolinas (LPC)

“Curiosamente, las células cancerosas no pudieron utilizar fácilmente la fructosa como nutriente porque no expresan la maquinaria bioquímica adecuada. Las células hepáticas sí la expresan. Esto les permite convertir la fructosa en LPC, que pueden secretar para alimentar a los tumores”, ha precisado Patti.

Sus hallazgos, continúa, plantean la posibilidad de que no sólo se limiten a terapias dirigidas a las células enfermas. “En cambio, podemos pensar en dirigirnos al metabolismo de las células sanas para tratar el cáncer. Esto ha funcionado con ratones en nuestro estudio, pero nos gustaría aprovechar nuestras observaciones e intentar mejorar la vida de los pacientes”, ha concluido.

FUENTE: HUFFPOST

La viguesa que repara la autoestima coloreando la piel

María Santamaría, que lleva 27 años ejerciendo la profesión de dermocolorista, ha ayudado a muchas mujeres con cáncer de mama al devolverles la areola.

María Santamaría lleva 27 años trabajando como dermocolorista, una profesión que ella misma define como «estética reparadora». Aunque es viguesa, ha vivido un tiempo en Suiza, país en el que se inició en este trabajo que la ha encandilado por completo.

«Me había formado como delineante, pero llegó un momento de crisis en la construcción, y animada por una amiga que montó un centro de estética, empecé a formarme y me dediqué por completo a la estética reparadora», explica. De hecho, es de las afortunadas que ha logrado hacer de su trabajo su hobby favorito, ya que tiene 64 años y su mayor deseo es seguir trabajando muchos más.

«Empecé en Suiza y desde el principio mi idea ha sido siempre ayudar a las personas a sentirse mejor consigo mismas», explica. Y es que esta dermocolorista ha conseguido a lo largo de su dilatada carrera mejorar la vida de muchas personas. Ha tenido clientes acomplejados por asimetrías, con imperfecciones en las areolas, con cáncer de mama o con una alopecia que les ha dejado sin cejas o pestañas. Su trabajo ha dado como resultado un cambio sustancial en la autoestima de todos ellos y un agradecimiento de por vida hacia María.

Rasgos naturales

El trabajo de esta dermocolorista ha estado siempre marcado por la sutileza, ya que busca enfatizar los rasgos naturales. «He llegado a rechazar trabajos con personas que querían que les hiciese un delineado marrón en el labio porque sé que con el tiempo eso no quedará bien. Si esa persona después, como no tiene labio, se pone ácido hialurónico, esa raya se extenderá. De hecho yo ya he corregido bastantes», cuenta.

María Santamaría nunca ha creado una empresa propia, dice, porque eso implicaría contratar a más personas y ella quiere ser la autora de todos sus trabajos. Es por ello que siempre se ha ido moviendo por clínicas de toda España y Suiza. En Santiago sigue activa en Dermogalicia, una clínica de dermatología, ubicada en Rúa da Senra. También sigue trabajando en el centro médico Cygom, de Vigo, ubicado en República Arxentina. Ya no lo hace en otros centros médicos que ella misma define como «carentes de ética profesional», pues María alza la voz para denunciar que muchas empresas solo piensan en lucrarse y anteponen el dinero al cliente y a la profesionalidad.

Micropigmentación

El dermocolorismo significa pigmento a través de la piel. Aunque mucha gente lo confunde con el arte de tatuar, no tiene nada que ver. María explica que la micropigmentación no es permanente, ya que se realiza a nivel epidérmico, mientras que el tatuaje va a la dermis. Además, este último cuenta con una paleta de colores mucho menor y la instrumentación usada es diferente.

La micropigmentación es un proceso que requiere de mucha práctica y también de un estudio previo de la piel del cliente. «Todos tenemos pieles y acidez diferentes. Los pigmentos, con el sol y el tipo de piel, se pueden oxidar. La propia piel lo escupe con el tiempo y es necesario hacer retoques».

A través de la micropigmentación, María mejora los labios de sus clientes, corrigiéndolos si tienen alguna asimetría o dándoles color a aquellos que presentan un tono apagado. También puebla las cejas de mujeres y hombres que se han quedado sin ellas, pero lo hace, siempre, de manera sutil. Resalta además los ojos con un eyeliner inferior y superior, siempre entre pestañas, y con una línea fina.

Areolas

Uno de los trabajos que quizás más agradecen sus clientes, en este caso mujeres, es la recreación de areolas tras haber sufrido un cáncer de mama. «Una mujer a la que le han quitado una mama o ambas se ve sin nada, solo con el implante, sin areolas ni pezón. A veces se hace un injerto de una areola, pero al quitar la piel de la ingle para hacerla, a veces queda blanca y hay que colorearla igualmente. Con esta técnica se consigue dar color y alzar el pezón. Este trabajo me causa una gran satisfacción porque veo la alegría que provoca en ellas», explica.

FUENTE: FARO DE VIGO

Navidad con cáncer de mama, consejos sobre cómo afrontarla

Cómo afrontar la Navidad con cáncer de mama

Las fiestas de Navidad con cáncer de mama, sobre todo cuando son las primeras, son un momento duro. Nuestras necesidades pueden entrar en conflicto con lo que pensamos que se espera de nosotros.

Es posible que haya que hacer cambios, no únicamente por la pandemia, sino porque el hecho de estar en tratamiento y pasando por la enfermedad ya hace que las Navidades sean distintas. Los efectos secundarios, las fechas de las citas médicas o el estado de ánimo, son aspectos que implican cambios.

Comunicación

Si eres paciente y en las Navidades va a haber cambios:

1. No te sientas culpable. ¿Cómo se hace? Separando quién eres tú de lo que es el cáncer. Los cambios son causados por las circunstancias que te ha tocado vivir y que no has elegido. Hacer algunas modificaciones en las rutinas familiares te permitirá disfrutar como uno más.

2. Comparte cómo te sientes. Si sientes culpa o cualquier otra emoción, es importante que lo compartas con tu entorno. Si no somos sinceros con cómo nos sentimos, los demás no van a saber cómo actuar con nosotros. Antes de poder compartirlo con los demás, primero nos tenemos que hacer a nosotros mismos la pregunta: «¿cómo me siento?», para así ser conscientes de esas emociones.

3. Intenta que la enfermedad no sea el centro de las fiestas. Cuando nos encontramos con personas con las que no estamos en el día a día o que incluso no hayamos visto desde antes del diagnóstico, es normal que nos pregunten cómo estamos, cómo nos sentimos, en qué fase estamos o cómo van las pruebas. Es la forma que tienen los demás para mostrarnos su apoyo e interés. Sin embargo, puede ser que esa forma de mostrar su preocupación no sea la que más nos ayude. Ellos no nos pueden leer la mente, por lo que si prefieres que esas preguntas queden relegadas a otro contexto o que las hagan todas juntas al comienzo de las fiestas, pero que no sea una constante cada uno de los días, déjalo claro. Puedes indicarlo al principio del encuentro o días antes a través de mensajes o llamadas en las que des unas pautas sobre qué es lo que más te ayuda y lo que menos a afrontar la Navidad con cáncer de mama. Los demás también lo agradecerán porque tendrán la seguridad de que están acertando.

Si eres familiar, pregunta al paciente qué es lo que prefiere. No demos por sentado que lo que nos gustaría que hicieran con nosotros es lo correcto porque cada uno somos personas diferentes.

Si el tema de las comidas copiosas y los olores nos preocupa, y creemos que nos va a impedir disfrutar de la reunión, debemos comunicarlo. Si transmitimos las pautas, nuestros anfitriones podrán diseñar un menú más acorde a nosotros. Evitaremos escuchar frases del tipo: “no has probado esto” o “no has comido nada”, y que el cáncer sea el centro de la conversación.

Dosificación de energía

En cuanto a los preparativos, pensemos en las últimas Navidades o en las anteriores (si en las últimas no nos pudimos juntar por la pandemia) y en cuáles eran las funciones que teníamos: decorar, cocinar, organizar los diferentes planes, etc. Podemos hacer una lista en un papel con todas las funciones y ver con cuáles nos sentimos cómodas.

Si hay algunas que podemos hacer y otras no, hay que decirlo.

Si no es una cuestión de poder o no poder, sino que es que no tenemos energía para hacerlas todas juntas, elegiremos las tareas más sencillas que no nos agoten o las que nos hagan especial ilusión. Si las que nos hacen ilusión nos agotan más, entonces lo recomendable es hacer menos número de tareas, pero dándoles igualmente prioridad porque de lo que se trata es de disfrutar y no sentir que nos quedamos en un segundo plano.

Debemos pensar en la Navidad con cáncer de mama como una carrera de fondo. Son muchos eventos seguidos y diferentes por lo que, si hacemos el sprint en la Nochebuena, en la colocación de la decoración o en las compras navideñas, es posible que luego lleguen fechas importantes y no nos quede energía.

No te fuerces a aguantar toda la celebración. Esto es aplicable sobre todo a Nochebuena y Nochevieja. Dependiendo de la tradición en tu familia, puede ser que la celebración empiece a media tarde y se alargue hasta altas horas de la madrugada. Podemos tomar de referencia otros eventos que hayamos tenido anteriormente ya con esos efectos secundarios. Reflexiona sobre cuánto tiempo seguido has podido mantener la atención, permanecer sentada y tener una conversación. En base a como crees que te sentirás, decide si os unís más tarde, si os vais un poco antes de finalizar o incluso si hacer una pausa en la mitad y tumbarte a descansar un rato.

Entre hacer un plan y no hacerlo, hay muchos grises en medio. Adapta los planes en vez de renunciar a ellos para disfrutar de la Navidad con cáncer de mama.

En primer lugar, yo

Habrá algunos planes que nos apetezcan más que otros y muy probablemente no vamos a poder hacerlos todos por tema de energía, como hemos dicho. Deberemos priorizar y elegir bien por la fecha, por la actividad en sí o incluso por las personas implicadas.

Es probable que tengamos que cancelar algunos planes a última hora o que no sepamos a ciencia cierta si estaremos bien ese día.

También puede ser que uno de los planes sea encontrarse con un grupo de amigas a las que hace tiempo que no ves y que sepas que toda la conversación va a girar en torno a la enfermedad. En cambio, quizá hay otro grupo de amigos que ya saben que prefieres que te hablen de sus cosas para distraerte. Si crees que te apetece estar más con el segundo grupo porque van a cumplir lo que pides, es lícito que elijas ese plan.

Además, si consideras que un plan no es seguro por el COVID, estás en tu derecho de elegir no acudir. Lo más importante es tu salud y tu autocuidado; no podemos arriesgarla por evitar un posible enfado.

Tenemos que ponernos a nosotros mismos en primer lugar y no al miedo a disgustar a esas personas por encima de nuestro propio bienestar. No podemos responsabilizarnos de las emociones de los demás.

Con los peques de la familia

Desde que a los pequeños les dan las vacaciones, alrededor del 22 de diciembre, hasta después de los Reyes, son muchísimos días los que hay que estar en casa y tenerlos entretenidos.

Pueden surgir muchos planes típicos navideños como ir a ver las luces, patinar sobre hielo o ir a algún teatro. Podemos no tener energía para todos o incluso que no sea recomendable debido a las medidas sanitarias. Si esa es la pauta que nos ha transmitido nuestro equipo médico, elegiremos los planes que sí podemos hacer. Intentemos compensar y proponer planes que sean dentro de casa y que no agoten. Puede ser que los niños se enfaden, pero no debemos personalizar el enfado, sino que es hacia la circunstancia que también a ellos les ha tocado vivir. Además, las actividades más enérgicas y fuera de casa pueden delegarse a otros miembros de la familia como los tíos, primos, abuelos.

Es importante que los peques de la familia sean informados antes de ese encuentro de los cambios físicos del paciente. Es conveniente evitar la sorpresa y la situación de explicar de cero al niño durante el evento. No es agradable ni para la paciente ni para el niño. Hay muchos recursos que ayudan a hablar del cáncer a los niños.

Gestión emocional

La toxicidad que hemos acumulado de los diferentes tratamientos, aunque ya hayamos finalizado los ciclos, sigue estando en el cuerpo. Además, tenemos que enfrentarnos a revisiones, nuevas pruebas… En este contexto, puede ser que la explosión emocional nos venga una vez finalizado el tratamiento. Nuestro entorno puede no entender que ahora no estemos bien. Si les compartimos cómo nos sentimos, queda en sus manos que actúen o no en consecuencia y eviten comentarios que nos molestan.

A muchas personas, la emoción que más les surge es el miedo a que sean las últimas navidades. Hay dos posibilidades si nos enfrentamos a ese miedo:

– Que sea infundado o irracional. Se da cuando el tratamiento está funcionando, el pronóstico es bueno o incluso nos han dado buenas noticias médicas. El miedo a que sean las últimas, en un principio, no se correspondería a la realidad que estamos viviendo.
– Que sea realista. Se da cuando estamos en un momento avanzado de la enfermedad, en un momento de cuidados paliativos, y sí que hay posibilidades de que efectivamente sean nuestras últimas navidades.

Con independencia del tipo de miedo que sea, debemos pensar cómo nos gustaría vivir esas posibles últimas navidades, qué planes queremos hacer y con quién nos queremos juntar. El hecho de que el entorno trate de discutir que vayan a ser las últimas o no, muchas veces genera más resistencia. El miedo es una emoción normal y no debemos sentirnos mal por tenerlo. Si finalmente no son las últimas, el año que viene ya habremos aprendido a vivir centrándonos en el presente y con atención plena (mindfulness), y vamos a seguir viviendo así disfrutando al máximo cada uno de esos momentos.

El miedo es una emoción frecuente. Miedo a organizarlo todo y que finalmente no salgan las cosas como se esperaban. O miedo a planificarlo con mucha ilusión y que, llegado el día del evento, nos encontremos mal. Podemos hacer todo lo que esté en nuestra mano con las pautas mencionadas para aumentar al máximo las posibilidades de que todo salga lo mejor posible. Ser sincero y hacer partícipes a los demás de nuestras emociones es la clave.

Esperamos que estas pautas os ayuden a disfrutar de la Navidad con cáncer de mama.

FUENTE: XEMIO

La sequedad vaginal no tiene una respuesta única

Sequedad vaginal: ¿por qué aparece en pacientes de cáncer de mama?

La sequedad vaginal es uno de los efectos secundarios frecuentes que pueden causar los tratamientos del cáncer de mama. Se debe a una disminución repentina de la producción de estrógeno en los ovarios en las mujeres jóvenes o la reducción de la síntesis de estrógenos a nivel de la grasa periférica en mujeres ya menopáusicas. . Esto se traduce en incomodidad, dolor en las relaciones sexuales o incluso sangrados leves. Y aunque probablemente las pacientes recién diagnosticadas, en lo último que piensan es en tener sexo, a menudo resulta frustrante para las supervivientes, para las que es más grave y común debido a la menopausia inducida después del tratamiento (1).

El dolor recurrente, puede llevar a las mujeres a no querer mantener relaciones con su pareja. El sexo, la sexualidad y la intimidad son tan importantes para las personas con cáncer como lo son para las personas que no lo tienen. Según la American Cancer Society (2), la sexualidad y la intimidad ayudan a las personas que se enfrentan con el cáncer a sobrellevar los sentimientos de angustia.

Ante este problema, no hay una respuesta única, pues existen múltiples factores que influyen a la hora de buscar una solución que revierta la sequedad vaginal. Se trata de un tema que aún a día de hoy se torna tabú en las consultas, sin embargo, desde Xemio recomendamos a las pacientes que estén sufriendo este efecto secundario que consulten siempre con su médico ya que les ayudará a tomar la mejor decisión.

Opciones ante la sequedad vaginal

Lubricantes y cremas

Una opción, económica y accesible, para intentar paliar la sequedad vaginal son los lubricantes, las cremas, los humectantes y los anillos vaginales. Sin embargo, hemos de mantener algunas precauciones.

A la hora de escoger un lubricante, se recomienda escoger un gel acuoso sin fragancias, colores, espermicidas, remedios herbarios o sabores añadidos, ya que estos químicos podrían resultar irritantes en los tejidos delicados de la región genital. Se deben aplicar antes del sexo, alrededor y dentro de la entrada vaginal, así como en el pene, dedos o elemento de inserción.

¿Y su eficacia? Según una investigación que estudia este tipo de cremas, se ha demostrado que es un agente no hormonal eficaz y seguro. Sin embargo, la duración del estudio y el tiempo de seguimiento de 4 semanas, así como el diseño del ensayo no aleatorio, son limitaciones del estudio (3).

En cuanto a las jaleas con base de petróleo, cremas comunes para la piel y otros lubricantes con base de aceite no se consideran buenas alternativas para la lubricación vaginal. En algunas mujeres, puede que estos productos incrementen el riesgo de alguna infección vaginal o incluso que se dañen los condones de látex, si se usan (2).

Humectantes vaginales

Por otro lado, existen los humectantes vaginales, que son distintos a los lubricantes ya que duran más y no están diseñados expresamente para la actividad sexual. Lo están para ayudar a que la vagina se humedezca y mantenga un equilibrio de la acidez (pH) más normal durante varios días. Se aplican por la noche para lograr una mejor absorción durante las horas de sueño y se recetan habitualmente a las pacientes de cáncer que sufren este efecto secundario (2). Además, se ha demostrado que los humectantes vaginales y los anillos vaginales que suministran estrógenos en dosis bajas pueden ser útiles (4) para tratar la sequedad vaginal, pero las pacientes diagnosticadas de cáncer de mama deben comentar con su médico si ese tratamiento es seguro para ellas.

Tratamiento de estrógenos vaginales

Como ya hemos dicho, no todas las mujeres pueden recibir este tratamiento, ya que las hormonas que se desprenden pueden promover el crecimiento de determinados tipos de cáncer de mama. El formato en que se presentan es variado: geles, supositorios, argollas o pastillas. La mayoría se colocan en la vagina directamente, aunque algunas cremas se aplican en la vulva (2).

Tratamiento láser fraccionado de CO2

La tecnología láser de dióxido de carbono es otra de las opciones terapéuticas no hormonal que ayuda a tratar la mucosa vaginal atrofiada y aliviar la dispareunia (4).

El láser vaginal puede ser eficaz en el tratamiento de GSM en supervivientes de cáncer de mama a corto plazo, pero no existen datos a largo plazo sobre la seguridad y la eficacia. De hecho, se requiere una mayor investigación para analizar el seguimiento a largo plazo, así como la interacción compleja entre GSM y los otros impactos negativos de la terapia de cáncer de mama en las relaciones íntimas (1).

En el hospital Clínic los especialistas de Ginecología están realizando un estudio randomizado para valorar la eficacia del láser vaginal.

Otros aspectos a tener en cuenta

Pese a que la sequedad vaginal es un efecto secundario físico y real, la psicología también interviene y puede ayudar a reducir su gravedad. Así pues, conseguir un alto nivel de excitación puede ayudar a reducir el dolor. La clave para conseguir mantener relaciones sexuales placenteras será una buena comunicación con la pareja, y la creación de un entorno de confianza donde poder indicarle qué posturas o movimientos son menos dolorosos.

Y por supuesto, llevar una vida saludable con hábitos alimentarios y de ejercicio, ayuda a que el organismo funcione mejor, incluida la regulación del pH vaginal.

FUENTE: XEMIO

Formas de ayudar a su ser querido durante el tratamiento contra el cáncer

Quizás no piense en sí mismo como un cuidador, pero cualquiera puede serlo. Un cuidador es alguien que está junto a un ser querido proporcionando cuidados emocionales y ayuda práctica en los momentos necesarios. Un cuidador puede desempeñar muchas funciones. Y esas funciones evolucionarán a medida que las necesidades del ser querido cambien con el tiempo.

Como cuidador, es posible que haya notado que su ser querido atraviesa una amplia gama de emociones. Aunque esto puede ser difícil para ambos, su disposición a escuchar y ofrecer apoyo puede marcar una gran diferencia.

Existen diferentes tipos de apoyo que puede proporcionar:

Emocional

Trate de estar ahí para escuchar los problemas y ofrecer apoyo cuando su ser querido tome decisiones. Esto puede ser además una oportunidad para fortalecer su relación.

Práctico

Ocuparse de pequeñas tareas cotidianas puede ser de gran ayuda para su ser querido. En algunos casos, puede compartir algunas tareas con otras personas que también quieran ayudar.

 

Consejos para ofrecer apoyo emocional

Estar ahí para alguien que se enfrenta al cáncer puede requerir reflexión, cuidado y empatía.

A continuación, encontrará algunas ideas que pueden ser útiles.

  • Escuche

A veces, todo lo que su ser querido necesita es alguien que le escuche y sepa por lo que está pasando.

  • Comuníquese con consideración

Recuerde que las personas se comunican de diferentes maneras. Respete la necesidad de su ser querido de compartir o quedarse callado. También es posible que quiera hablar de algunas de las dificultades a las que se enfrenta con otra persona.

  • Pregunte cómo apoyar a su ser querido

Todos necesitamos diferentes tipos de ayuda y cuidado emocional. Pregunte qué puede hacer por su ser querido. Puede tener ideas y necesidades particulares.

  • Hable desde el corazón

No siempre es fácil encontrar las palabras que decirle. Pero es importante que usted y su ser querido tengan una comunicación abierta.

  • Tomen decisiones juntos

Cuando haya que tomar decisiones, participe y consideren las opciones juntos. Y cuando llegue el momento de dar el próximo paso, recuerden apoyarse mutuamente en todo momento.

  • Tómese tiempo para resolver los problemas

Recuerde que los problemas no siempre pueden resolverse con una sola conversación. Pueden surgir muchas inquietudes y preguntas en el camino, y las conversaciones pueden complicarse.

  • Sea generoso con sus gestos

Cuando las palabras fallan, un gesto sincero puede marcar la diferencia. Dar un abrazo y ofrecer un hombro en el que apoyarse puede ser a veces más reconfortante que cualquier cosa que uno pueda decir.

Consejos para ofrecer apoyo práctico

Si se centra en cosas que están fuera de su control, es posible que se sienta impotente. En vez de ello, trate de centrarse en cosas concretas que pueda hacer para ayudar a su ser querido.

 

Ayude con las tareas cotidianas

Hay muchas pequeñas tareas de las que puede ocuparse para ayudar a su ser querido. Estas son algunas formas en las que puede ayudar:

  • Comprar productos necesarios como comestibles y artículos para el hogar
  • Ayudar con las tareas domésticas
  • Ordenar documentos como informes médicos, pruebas, facturas, etc.

 

Tres maneras de ayudar a su ser querido durante el tratamiento

1. Trabaje con el equipo de atención médica de su ser querido

Puede tener un papel importante en la conexión de su ser querido con el equipo de atención médica:

  • Infórmese para poder ayudarle a entender su diagnóstico
  • Llévelo a las citas con el médico
  • Anímelo a hacer preguntas y a asumir un papel activo durante las citas con el médico
  • Escuche activamente y tome notas durante la visita

2. Ayude a su ser querido a estar preparado

Familiarícese con los posibles efectos secundarios de los medicamentos que toma. Asegúrese de que sepa expresar lo que está experimentando a su equipo de atención médica. Los efectos secundarios pueden ser señales importantes que permiten al equipo de atención médica a saber lo que está pasando en su organismo.

3. Haga recordatorios de la toma de medicamentos

Puede hacer mucho para ayudar a su ser querido a acordarse de tomar sus medicamentos, por ejemplo:

  • Dígale cuándo es la hora de tomar un medicamento, ya sea en persona, por teléfono o enviándole un correo electrónico o mensaje de texto como recordatorio.
  • Añada recordatorios en su calendario en línea o en su dispositivo móvil.
  • Coloque notas adhesivas en la casa.
  • Si le parece bien, pida a otras personas que colaboren y le envíen también recordatorios.

La aplicación gratuita A TU LADO, desarrollada por Pfizer, está pensada para acompañar a los pacientes con cáncer en su día a día con la enfermedad, obtenga más información aquí.

 

Recuerde cuidarse a sí mismo

Para ser un buen cuidador, primero debe cuidarse a sí mismo. Tenga en cuenta los siguientes consejos que le ayudarán a encontrar un mejor equilibrio:

  • Reserve algo de tiempo para usted cada día

Puede consistir en leer un libro, el aire fresco que respira mientras camina o el placer de ver una película. Sea lo que sea, tómese tiempo para recargarse y tener la energía necesaria para cuidar mejor a su ser querido.

  • Pida un ajuste en su horario de trabajo

Si necesita dedicar más tiempo a sus responsabilidades como cuidador, su jefe puede ajustar su horario o su carga de trabajo. Pregunte si su empresa tiene algún plan de permisos para empleados por motivos familiares, cuidado de personas mayores o de otro tipo que pueda ayudarle.

  • Planifique comidas saludables

Un poco de planificación puede significar mucho cuando es importante seguir una dieta saludable; por eso, intente preparar las comidas con anticipación. Cuando usted y su ser querido tengan por delante una larga jornada de citas médicas, puede ser útil llevar algún sándwich, una ensalada o un tentempié para mantener sus energías.

  • Haga ejercicio

Cualquier tipo de ejercicio puede ayudarle a mantenerse sano. Caminar, nadar y montar en bicicleta son buenas opciones. Pero puede elegir algo que a usted le funcione mejor. La jardinería o las tareas de limpieza también pueden contar; simplemente encuentre entre 15 y 30 minutos cada día para estar activo.

  • Intente dormir bien por la noche

Si tiene problemas para dormir toda la noche, una siesta corta puede ayudarle a descansar. Por la noche, pruebe con ejercicios de respiración o música suave que le ayuden a dormirse. Si aún le cuesta dormir lo que necesita, su médico de cabecera podría ayudarle.

  • No tenga miedo de delegar

Cuando se sienta abrumado, pida ayuda a familiares, amigos, vecinos o incluso compañeros de trabajo. Algunas personas dirán que no y eso está bien, p ero muchos dirán muchas veces que sí. Piense en tareas que pueden necesitar tiempo pero que no requieren mucha habilidad, como lavar la ropa o hacer las compras.

  • Hable con otros cuidadores

Puede sentir que es el único en el mundo que afronta estos retos. Pero no está solo. A través de grupos de apoyo locales, puede conectar con otras personas que compartan los mismos sentimientos y afronten dificultades similares.

FUENTE: A TU LADO

Cáncer de Mama y Sueño

Insomnio y Cáncer

Las alteraciones del sueño incluyen varios problemas: insomnio, hipersomnia, alteraciones respiratorias, trastornos del movimiento (síndrome de piernas inquietas), alteraciones del ritmo circadiano y parasomnias. De todos los trastornos, el presente artículo describe específicamente el insomnio, en tanto que es la alteración de sueño más frecuente relacionada con el cáncer. Sin embargo, sabemos que muchas pacientes pueden tener otros problemas de sueño sin identificar. Como por ejemplo las apneas, que pueden ser comórbidas al insomnio o pueden perturbar el sueño y contribuir al insomnio.

Los problemas de sueño tienen un impacto negativo en la calidad de vida de las personas afectadas.

Mejorar los métodos actuales para identificar y tratar las alteraciones del sueño tiene una importancia vital para los profesionales de la salud en este campo.

Prevalencia de insomnio en cáncer de mama

Las quejas relacionadas con una mala calidad de sueño son frecuentes en las pacientes con cáncer de mama durante todo el curso de la enfermedad y tratamiento, incluso cuando el tratamiento activo ha finalizado. Después de la fatiga relacionada con el cáncer, el insomnio es la segunda queja más común en esta población y se encuentra en forma clínicamente significativa en el 50% de las pacientes con cáncer de mama (O. Palesh et al. 2014), siendo éste un porcentaje claramente superior al 18% reportado en población general (O. Palesh et al. 2010).

Definición de insomnio

Actualmente la Asociación de Psiquiatría Americana y el “Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders” (DSM-5) (APA, 2013), define el insomnio como el malestar con la calidad o la cantidad de sueño. Esto incluye dificultad para conciliar el sueño, permanecer dormido o despertarse antes de lo planeado. Estas dificultades ocurren tres o más noches por semana a pesar de tener la oportunidad de un sueño adecuado y producen otros síntomas como somnolencia diurna excesiva y/o fatiga.

El criterio de diagnóstico para Insomnio según la International Classification of Sleep Disorders (ICSD, 2014), de manera similar al DSM-5, incluye la dificultad para iniciar o mantener el sueño con consecuencias diurnas, sin relación con la falta de oportunidad para dormir.

Etimología del insomnio en cáncer

El desarrollo del insomnio en la población de pacientes con cáncer de mama puede explicarse en base al modelo de diátesis-estrés (Spielman, Caruso, & Glovinsky, 1987). Este modelo postula que los rasgos individuales (por ejemplo, la composición biológica o la genética) interaccionan con el entorno, y como resultado de esta interacción, pueden producirse problemas o alteraciones. Estas alteraciones ocurren cuando los estímulos provenientes del entorno superan el umbral de tolerancia y confianza de cada una de las personas afectas. El diagnóstico de cáncer de mama y los acontecimientos asociados (tratamiento, recuperación, resultados, etc) representan un agente estresor muy significativo para la mayoría de personas que puede resultar en alteraciones significativas, siendo los problemas del sueño una consecuencia común.

Spielman aplicó el modelo de diátesis-estrés al insomnio y desarrolló el modelo conductual 3P, también conocido como modelo de tres factores o modelo Spielman (Spielman, Caruso, et al., 1987). Este modelo articula tres factores acumulativos que ilustran el progreso desde el insomnio agudo e inicial hasta el insomnio crónico. El primer factor incluye la predisposición o los rasgos premórbidos, que situarían a determinados individuos en un mayor riesgo de desarrollar insomnio como son: sexo femenino, edad avanzada o la tendencia a preocuparse. El segundo factor, los factores precipitantes, incluyen los eventos que desencadenan las dificultades para dormir, como sería el propio diagnóstico del cáncer de mama. En este momento, muchas personas pueden referir dificultades para dormir. El hecho de que estas dificultades se cronifiquen depende de la parte final del modelo: los factores perpetuadores. Estos factores se refieren al conjunto de comportamientos que un individuo desarrolla frente a problemas de sueño. Estos comportamientos incluyen quedarse más tiempo en la cama con la esperanza de poder dormir más o quedarse en la cama despierto esperando quedarse dormido. En ocasiones se consigue así conciliar el sueño, pero a la larga se corre el peligro que se convierta en hábito y se desarrolle un desajuste entre la capacidad y la oportunidad de dormir. Por todo ello, es fundamental reforzar el abordaje conductual y crear rutinas de horarios y hábitos que faciliten la conciliación del sueño, combinados en muchas ocasiones, con técnicas de relajación que disminuyan la tensión que a menudo provoca la frustración asociada a la percepción del “sueño huidizo”.

Consecuencias y secuelas más importantes

Los distintos tratamientos relacionados con el cáncer, incluyendo quimioterapia, radioterapia, terapia hormonal y cirugía ocasionan efectos secundarios graves (Cleeland et al., 2012).

Los síntomas asociados al tratamiento activo del cáncer de mama y a los efectos secundarios del fin del mismo impactan negativamente en la calidad de vida de las personas afectas. La fatiga, la depresión, el dolor o los sofocos son algunos de los síntomas más frecuentes. La fatiga relacionada al cáncer es el efecto adverso más común referido tanto por pacientes en tratamiento activo como por las que han finalizado esta etapa. Entre un 60-90% de las pacientes describen sentirse fatigadas en algún punto durante o después del tratamiento. Al ser un síntoma multifactorial es posible que, a pesar de mejorar el sueño, la fatiga persista (Saligan et al., 2015). La depresión es también común en esta población, habiéndose descrito en el 20-30% de las pacientes con cáncer de mama (Bower, 2008; Reich, Lesur, & Perdrizet-Chevallier, 2008). La combinación de los síntomas de fatiga y depresión es una situación de riesgo para el desarrollo o empeoramiento de los trastornos del sueño.

Tratamiento del insomnio en el cáncer

El tratamiento farmacológico, las intervenciones cognitivo-conductuales o las terapias de apoyo han mostrado ser efectivas en diferente grado en el tratamiento de los trastornos de sueño observados en pacientes con cáncer. La elección de las técnicas específicas dependerá de la evidencia científica disponible, la experiencia y la comodidad del médico especialista con la terapia, así como el perfil de síntomas de la paciente y sus preferencias.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico de los efectos secundarios desarrollados por las pacientes con cáncer de mama, especialmente los vinculados a los trastornos del sueño, han arrojado resultados contradictorios. Los principales fármacos prescritos para las pacientes con cáncer de mama con problemas de sueño incluyen: los hipnóticos no-benzodiazepínicos, las benzodiazepinas y los antidepresivos con efectos sedantes. Estudios previos han descrito que los fármacos empleados para dormir, con mayor frecuencia los hipnóticos, a menudo producen mejorías a corto plazo, pero casi nunca solucionan las causas subyacentes de las dificultades para dormir. En concreto, los problemas derivados de los esfuerzos que realiza la paciente para dormir resurgen con frecuencia con más gravedad una vez se retira la medicación para dormir. El tratamiento conductual, detallado más adelante, ha demostrado niveles de eficacia similares al tratamiento farmacológico a corto plazo y mayor eficacia a largo plazo. Recientemente, en 2016, el Colegio de Médicos Americano publicó una actualización de las guías de práctica clínica que incluyen la recomendación de terapia cognitivo-conductual (TCC) como el tratamiento de primera línea para insomnio (Qaseem et al., 2016). Las guías plantean el uso de fármacos en las siguientes situaciones: 1) como tratamiento del insomnio en pacientes que no pueden recibir TCC 2) como terapia adjunta en pacientes que están recibiendo o han recibido TCC y siguen presentando síntomas residuales o 3) en casos puntuales como terapia inicial adjunta a la TCC en caso de requerirse una mejora inmediata.

Intervenciones conductuales

La TCC aborda los factores cognitivos y conductuales asociados al inicio y empeoramiento del insomnio (TCC-I). El tratamiento se adapta a diferentes poblaciones de pacientes, y empieza habitualmente explicándole al paciente el plan de tratamiento, y haciendo un análisis y educando sobre los mecanismos subyacentes al sueño. A partir de entonces, el tratamiento se basa en la combinación de diferentes componentes como la terapia de restricción de sueño, la terapia de control de estímulos, el entrenamiento en relajación, la terapia cognitiva y la formación en higiene del sueño. El objetivo de la TCC-I es desarrollar rutinas y conductas del sueño saludables orientadas a modificar los procesos que interfieren en el sueño y ofrecer a la paciente un conjunto de habilidades que puedan ser utilizadas en periodos prolongados en los que aparezcan problemas para dormir. De manera ideal, iniciar la TCC-I al principio del tratamiento oncológico puede contribuir a un mayor beneficio patente en todas las fases del tratamiento.Distintos metaanálisis ilustran la efectividad de la TCC-I en el tratamiento de un amplio rango de variables relacionadas con el insomnio en población adulta (Geiger-Brown et al., 2015; Trauer, Qian, Doyle, Rajaratnam, & Cunnington, 2015) y específicamente en pacientes con cáncer de mama (Johnson et al., 2016). Los resultados de estos estudios demuestran que la TCC reduce el tiempo necesario para conciliar el sueño, reduce el tiempo que el paciente pasa despierto durante la noche, y aumenta la cantidad de tiempo de vigilia diurna en comparación con el tiempo que el paciente pasa en la cama. Los estudios que comparan el tratamiento del insomnio mediante la TCC-I con el tratamiento farmacológico, obtienen que la TCC-I consigue resultados equivalentes o superiores tras 6-10 semanas de tratamiento, y que las mejorías obtenidas se mantienen a los tres años de seguimiento en la mayoría de los pacientes (Mitchell et al, 2012).

Dos de los componentes principales de la TCC-I son los más importantes. Por un lado, la terapia de restricción del sueño (Spielman, Saskin, & Thorpy, 1987), que tiene como objetivo limitar el tiempo que la persona está en la cama a que esté realmente durmiendo. Por otro la terapia de control de estímulos (Engle-Friedman, Bootzin, Hazlewood, & Tsao, 1992), que incluye un conjunto de recomendaciones para reforzar la asociación de estar la cama con el hecho de dormir. Debido a la fatiga y al dolor, las pacientes con cáncer de mama habitualmente pasan más tiempo en la cama despiertas y realizando otras actividades que durmiendo, con lo que comienzan a asociar el hecho de estar en la cama con estar despiertas. Las recomendaciones más comunes de la terapia de control de estímulos habitualmente incluyen:

  • Ir a la cama sólo cuando se tiene sueño.
  • Salir de la cama si no se puede dormir.
  • Usar el dormitorio/cama solo para dormir y el sexo (evitar televisión, lectura, etc).
  • Despertarse a la misma hora cada mañana.
  • Evitar las siestas.

En aquellos pacientes con tendencia a la rumiación y a la preocupación significativa, así como en quienes se identifican creencias y actitudes erróneas sobre el sueño pueden emplearse técnicas cognitivas. El objetivo de estas técnicas es identificar y modificar las creencias falsas y los comportamientos erróneos relacionados con el sueño, y enseñar estrategias para controlar los pensamientos que interfieren con el sueño. Otra de las técnicas cognitivas destacables es el entrenamiento en relajación, que tiene como objetivo disminuir la activación excesiva fisiológica y mental. El entrenamiento en relajación incluye la relajación muscular progresiva, la visualización y técnicas de respiración profunda además de la práctica de meditación. Finalmente, la técnica de la higiene del sueño permite confirmar que no existen hábitos conductuales que interfieran con el sueño (por ejemplo, la ingesta de cafeína a última hora del día). Es importante remarcar que, si bien la higiene del sueño por sí sola no es suficiente para el tratamiento de los trastornos del sueño, sí es una técnica muy útil para asegurarse que el paciente es consciente de las recomendaciones relacionadas con hacer ejercicio, no tomar cafeína por la noche y tener el mejor ambiente para dormir.

Existe una versión abreviada de la TCC-I, denominada “Terapia Conductual Breve Para el Insomnio Relacionado con el Cáncer” (TCB-IC). La TCB-IC fue desarrollada por Palesh et al. y va dirigida específicamente a pacientes con cáncer que están en tratamiento. La TCB-IC tiene un formato viable y aceptable para estas pacientes, quienes al estar en tratamiento y a cargo de otros aspectos de su vida, pueden disponer de poco tiempo. Así, la TCB-IC consiste en dos sesiones presenciales y 4 sesiones telefónicas de 15 minutos de duración que incluyen instrucciones sobre: la educación específica sobre el sueño en pacientes de cáncer de mama, instrucciones sobre horarios para dormir y entrenamiento de control de estímulos, así como educación y restricciones sobre siestas y técnicas de crono-rehabilitación (centrado en actividad física, luz solar y educación para ciclos sueño-vigilia y ritmos circadianos específicos para cáncer de mama). La TCB-IC se ha evaluado en población general incluyendo 4 ciudades de Estados Unidos y los resultados mostraron que la TCB-IC es viable y fiable (O. Palesh et al., resubmitted). La TCB-IC también ha demostrado eficacia preliminar en el tratamiento del insomnio, calidad de vida relacionada con salud, variabilidad de ritmo cardiaco y ritmo circadiano (O. Palesh, Janelsins, et al., 2017). Otros aspectos destacables de la TCB-IC es que puede ser administrada por otros profesionales como enfermería u investigadores quienes aplicaron con éxito la TCB-IC en la clínica. A pesar de ello, se requieren otros estudios con un mayor número de pacientes para valorar la eficacia de esta nueva intervención.

Terapias de apoyo

Las terapias de apoyo complementan el tratamiento médico estándar del cáncer de mama y ayudan a muchas pacientes a manejar los efectos adversos que se desarrollan durante y después del tratamiento. En particular, realizar ejercicio físico leve o moderado (Schmitz et al., 2010; Sprod et al., 2010) parece tener efectos positivos sobre la calidad del sueño (Sprod et al., 2010), así como sobre otros efectos adversos (O. Palesh, Scheiber, et al., 2017). Se recomienda también administrar suplementos de melatonina para mejorar el sueño (Innominato et al., 2016; Kurdi & Muthukalai, 2016). Otros enfoques sin evidencia científica concluyente hacen referencia al efecto de masajes, musicoterapia, tai chi o yoga (Mustian et al., 2017; Mustian et al., 2010; Mustian et al., 2009). En este sentido, es destacable que los supervivientes de cáncer desearían poder recibir estas recomendaciones por parte de sus especialistas, así como poder ser referidos a profesionales expertos en ejercicio, entre otros.

FUENTE: AdSalutem Insituto del Sueño

cáncer de mama metastásico HER2-

Ya está disponible el nuevo tratamiento contra el cáncer de mama metastásico HER2-low en todas las autonomías

Este tratamiento fue aprobado a nivel europeo en enero de 2023

Si el lunes el Sistema Nacional de Salud (SNS) incorporaba Trodelvy (sacituzumab govitecán), de la farmacéutica Gilead, a su cartera de servicios de prestación farmacéutica, ya está disponible también en todas las comunidades autónomas bajo prescripción facultativa Enhertu (trastuzumab deruxtecán), de la Alianza Daiichi-AstraZeneca.

Este tratamiento, aprobado por la Agencia Europea del Medicamento ya en enero de 2023, está indicado para pacientes adultos con cáncer de mama con baja expresión de HER2 no resecable o metastásico que han recibido quimioterapia previa en el contexto metastásico o han desarrollado recurrencia de la enfermedad durante o en los seis meses siguientes a la finalización de la quimioterapia adyuvante.

La inclusión de esta terapia dirigida oncológica en el sistema de prescripción sucede a la aprobación de precio y financiación por parte de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos y Productos Sanitarios (CIPM) del Ministerio de Sanidad el pasado 26 de septiembre.

Aproximadamente el 60% de los casos de cáncer de mama metastásico HER2 negativo expresan niveles bajos de HER2, definidos como una puntuación de 1+ en el análisis inmunohistoquímico (IHC) o como una puntuación IHC de 2+ y resultados negativos en la hibridación in situ (ISH). Estos tumores HER2low constituyen una población heterogénea que incluye cánceres de mama con receptores hormonales positivos y negativos cuyo pronóstico y sensibilidad a los tratamientos sistémicos es variable.

Para el doctor Vicente Peg, facultativo especialista en Anatomía Patológica en el Hospital Universitario Vall de Hebrón y coordinador del Grupo de Trabajo de Patología Mamaria de la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP), el uso de este fármaco para pacientes con cáncer de mama metastásico HER2-low “ha supuesto un gran cambio en el abordaje de la patología”.

“En un contexto anterior, esta terapia estaba ya indicada para pacientes con cáncer de mama metastásico HER2 positivo, cuyo diagnóstico se realizaba a través de una clasificación dicotómica: positivo o negativo. Con el nuevo marco, se introduce un criterio diferente que va por grados del cero al uno3, lo que implica que pacientes que antes no se podían beneficiar de los tratamientos dirigidos contra HER2, sí pueden recibir ahora el medicamento”, añade el doctor Peg en un comunicado de los laboratorios.

De esta manera, pacientes con baja expresión de HER2 también son candidatos para ser tratados con este anticuerpo conjugado dirigido específicamente a esta diana terapéutica.

La disponibilidad de la terapia viene avalada por los resultados obtenidos en diferentes ensayos clínicos. Concretamente, el ensayo de fase 3 “Destiny-Breast04” demostró que el tratamiento redujo significativamente el riesgo de progresión de la enfermedad o muerte en un 50% frente al tratamiento de elección con quimioterapia en pacientes con cáncer de mama metastásico HER2-low con receptores hormonales (RH) positivos o RH negativos.

FUENTE: LA RAZÓN

Ejercicio cáncer de mama

El ejercicio y el cáncer de mama

En colaboración con la Universitat Jaume I, hemos realizado un proyecto de investigación centrado en los beneficios del acondicionamiento físico en mujeres que padecen cáncer de mama. A través de la Cátedra de Actividad Física y Oncología Fundación José Soriano Ramos, el funcionamiento del ejercicio físico en mujeres que están en tratamiento para el cáncer de mama. Mediante esta investigación, se estudia el ejercicio físico como modulador de los niveles de estrés oxidativo inducido por el tratamiento oncológico sistémico en pacientes con cáncer de mama.

Cáncer de mama: Todos los beneficios del ejercicio físico

Multitud de estudios demuestran los beneficios del ejercicio físico en pacientes con cáncer de mama. Además de preventivo, el deporte ayuda a los pacientes a mejorar los síntomas de la enfermedad y de la quimioterapia.

El cáncer de mama es el tumor más frecuentemente diagnosticado en la mujer. Se estima que 1 de cada 8 mujeres lo padecerá, y que en 2023 se diagnosticarán en España unos 35.000 casos y fallecerán unas 6.000 mujeres por cáncer de mama. Sin embargo, la investigación ha logrado grandes avances en las últimas décadas, incrementando las curaciones, prolongando la supervivencia de las pacientes con cáncer avanzado, y mejorando su calidad de vida.

Otra buena noticia es que cada vez hay más datos e investigaciones que hablan del poder del ejercicio físico en estos pacientes y que hacer deporte repercute positivamente en la prevención, en el tratamiento y en la supervivencia.

En lo que respecta a la fase de recuperación de los pacientes con cáncer, el ejercicio puede tener efectos positivos en lo relativo al impacto de los efectos secundarios, de modo que contribuye a la mejora de la fatiga crónica, la ansiedad y la depresión, ayuda a prevenir el linfedema, la neuropatía periférica, la sarcopenia y los problemas de sueño. Además, hasta el momento se cuenta con resultados prometedores en cuanto a la mejora de los síntomas relacionados con la caquexia, la disfunción cognitiva y la cardiotoxicidad, según Alejo.

El ejercicio en cáncer de mama

En cuanto a los beneficios del ejercicio físico en cáncer de mama, el grupo de investigación Actividad física-deportiva en poblaciones específicas del INEF de la UPM, en colaboración con el Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, desarrolló un estudio en el que se llevó a cabo un programa de ejercicio grupal específico para tratar los efectos secundarios de los tratamientos del cáncer de mama. Los resultados mostraron que las mujeres que participaron en el programa de ejercicio mejoraron su calidad de vida y aumentaron la cantidad de ejercicio físico practicado en su tiempo libre.

Además mejoraron su capacidad cardiovascular, un parámetro relacionado con la supervivencia y la aparición de enfermedades cardiovasculares; y reducían su fatiga crónica. La fatiga crónica es uno de los efectos secundarios más habituales en pacientes con cáncer, persistiendo, incluso, tras varios años después de haber terminado los tratamientos. Estos beneficios se observaron incluso a los seis meses después de haber terminado el tratamiento, lo que significa que se generó un cambio del estilo de vida de las pacientes, que se volvieron más activas.

Tal y como señalan los expertos de Geicam, estos son los beneficios:

  • Reducción de la sensación de fatiga relacionada con el cáncer.
  • Mejora de la calidad de vida.
  • Mejora de la función física (aptitud cardiorrespiratoria y fuerza muscular). Disminución de trastornos como ansiedad y depresión asociados al diagnóstico y tratamiento del cáncer.
  • El ejercicio de fuerza progresivo y supervisado no aumenta el riesgo ni exacerba los síntomas del linfedema.
  • Mejora de la salud ósea.
  • Mejora la calidad del sueño.

 

Fuente: Joanna Guillén Valera, CuídatePlus